lunes, 9 de agosto de 2010

Un sitio para la caridad


Bien está que saduceos y fariseos se queden maravillados con la parábola del buen samaritano, que mérito tiene haber sido el único en haberse parado a socorrer al pobre viajero asaltado y apaleado hasta quedar al borde de la muerte. Menos maravilloso pero, sin duda mucho más eficaz, hubiera sido una historia en la que una aguerrida legión romana patrullara los caminos prendiendo a los malhechores y, en los casos en los que no pudieran evitar el crimen, acudieran a prestar auxilio a los heridos, trasladándolos a un servicio de galenos que funcionara de forma regular.
Viene esto al caso de la noticia del club de multimillonarios filántropos que apadrina Bill Gates y que ha acaparado titulares en todos los periódicos del mundo. Quieren “devolver a la sociedad” lo que tanto les ha dado y destinar su fortuna, no a sus herederos, sino a salud y educación. Muy loable. Pero yo preferiría otro plan. Basta con que los multimillonarios paguen salarios justos a los trabajadores de sus empresas y no deslocalicen sus negocios allá donde no existen los derechos laborales y se explota a niños; que no inviertan en negocios que promueven el hambre o la guerra en lejanos países destartalados; no especulen en bolsa arriesgando el sustento de miles de desconocidos curritos; que paguen sin subterfugios sus impuestos (eso sí que asegura la sanidad y la educación) sin tratar de evadirlos en paraísos fiscales. Quizá es que sin hacer todas esas cosas no es posible llegar a ser multimillonario, sólo millonario, no sé si les basta. El caso es que a la sociedad nos sobraría con que a las grandes fortunas del mundo les diera por cumplir la mayoría de las leyes con normalidad, y regirse por algún principio que no sea la pura codicia y la rapiña en sus negocios. Vamos, que de lo que estamos más necesitados es de lo que suele llamarse justicia. La caridad métansela donde les quepa.



No para cualquiera (09-08-10)

1 comentario:

Small Blue Thing dijo...

Hablo por uno de esos millonarios, de cuya empresa hice uno de mis trabajos de Doctorado, y tienen a gala precisamente eso: pagan una prorrata del plan de pensiones a sus empleados, que se llevarán cuando se vayan de la empresa; más el seguro médico, y UN MES (en vez de dos semanas) de vacaciones pagadas.

Triste que lo hagan porque les va, y no porque el Estado lo garantice, ciertamente. Pero hacerlo, el Tito lo hace.