viernes, 24 de septiembre de 2010

Camino recto

Este vistoso calzoncillo se exhibe, con maniquí giratorio, en una céntrica tienda de Oviedo. Ésta es la parte delantera:



Y ésta, es la parte posterior:


Me ha llamado la atención por el implacable mensaje de orientación sexual que lleva implícito. Dos flechas nos marcan el camino hasta la bolsa de la bragueta, destino final en el que hay que detenerse. Stop. Detrás hay un lugar de acceso vedado, no pasar, el camino recto al que no deben ir (ni dejar que les vayan) los hombres rectos.

Curioso y ambiguo, pese a que quizá esa no sea la intención del diseñador. Porque ¿es un calzoncillo que, dentro de la comunidad gay, sólo pudieran vestir los varones activos? Sería, la verdad, una pretensión basada más en tópicos sobre las prácticas homosexuales que, en la realidad; al menos la de aquí. Y, en todo caso, ¿quién dice que entre los heterosexuales no hay amantes de los senderos que se bifurcan?

Tanto poner el culo estrecho y lo que tienen así de angosto es la mente.

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