martes, 21 de septiembre de 2010

Los gitanos en Wall Street


Quizás usted recuerde otra versión, pero eso debe ser porque no está bien informado. La crisis que aún hoy nos atenaza comenzó hace dos años cuando un campamento de gitanos rumanos se instaló ilegalmente en Wall Street provocando graves desórdenes e inseguridad ciudadana en las cercanías de la bolsa neoyorkina. Fue así, no me lo discuta. Los gitanos rumanos que no se quieren integrar acabaron degradando tanto el entorno del centro financiero mundial que, una a una, las principales empresas y bancos internacionales fueron perdiendo la confianza entre ellos, quebraron y hoy estamos como estamos. Esto pasa por no cuidar que el tránsito de las personas se desarrolle con orden y respeto a las leyes, no como el flujo de capitales, que aún hoy circula saltándose fronteras que es un primor. Los ejecutivos de estas empresas y bancos lo pasaron tan mal que tuvimos que cubrirles los gastos y pagarles una indemnización para que repartieran dividendos, ¡qué disgusto, pobrecitos! Quizá piense que ante los problemas de delincuencia lo lógico es que se envíe a la policía a perseguir a los delincuentes, que suelen ser, por lo normal, personas individuales, cada una con sus dos brazos y dos dos piernas; pero eso es porque no debe estar bien informado. Todo eso nos costaría un pastizal invirtiendo los recursos públicos en el bien público, y tenemos otras prioridades. Lo que hay que hacer es coger a grupos enteros bien clasificados por su etnia y expulsarlos en masa, familias enteras; que ya sabrá distinguir dios a los suyos de los pecadores. Este método funcionó muy bien en las cruzadas y si no le parece correcto, llévese a los gitanos a su casa, ya que tanto le gustan.

Lo cierto es que, antes de la invasión romaní de Wall Street, aquí en España ya teníamos nuestros propios problemas y es que la economía iba mal, muy mal, porque todo nuestro crecimiento se lo llevaban los trabajadores que es que vivían en un lujo desmedido, con unos sueldos millonarios y aferrados sin remedio a sus puestos de trabajo. Y, tal era así, que cuando empezó la crisis internacional se disparó el desempleo porque las empresas tenían enormes dificultades para despedir a la gente. Así que es necesario que reformemos la ley para que nuestros emprendedores puedan empezar a despedir con más facilidades a mucha más gente todavía; sólo así se podrá recuperar el empleo, es totalmente lógico. Habrá quien trate de convencerle de que lo que hay que hacer es perseguir el fraude fiscal y la economía sumergida, y le dirán que sólo los trabajadores están pagando impuestos en este país y que por eso las cosas no se sostienen, pero eso son maledicencias de desinformados que no saben nada de economía. Porque el dinero sí que pertenece a personas individuales, cada una con sus dos brazos y sus dos piernas, y no se les puede molestar. Porque si empezamos a pedir que paguen impuestos como todo el mundo, igual se marchan con su dinero, que es suyo y sólo suyo por lo siglos de los siglos, a otro país. En una especie de repatriaciones voluntarias del capital, que como no tiene patria, va y viene por donde le da la gana y no se quiere integrar en ningún sitio.

Quizá no lo entienda, pero eso será porque no está bien informado o porque quizás es usted un gitano rumano y no conoce nuestras costumbres. Y recuerde, no estamos en el año 2010, todavía es 1984.

4 comentarios:

Small Blue Thing dijo...

Eres el mejor.

gaucho dijo...

No se ni como llegue a este blog, pero lei tu comentario y esta genial, habria que mandarcelo a la Camacho y al Albiol.
Estare atento a lo que escribas
Un abrazo

Fet dijo...

Había una vez un lobito bueno...
Magnífica entrada.

Anónimo dijo...

Porque no se presenta usted a presidente? Con gente como usted estaríamos a las puertas sin dudarlo del segundo genocidio nazi y el apogeo del fascismo junto al fin de nuestro estado del bienestar ( inventado por los romanos por cierto y conocido como la res publica). Estas creo serían solo el principio de sus hazañas... lea coño! e infórmese antes de dar rienda suelta a sus gilipolleces verbales!