viernes, 3 de septiembre de 2010

Lunnis y etnias

No es mi propósito criticar a Los Lunnis, un espacio que hace disfrutar tanto a tantos niños y que también ha sabido proporcionar momentos de hilaridad a los adultos, al menos a los que tienen dos dedos de frente, eso sí, a costa de los que no.

Pero me ha llamado la atención que, en su espacio patrocinado por Unifec, en el que se une a los protagonistas un superhéroe llamado Lunicef que promueve los derechos de la infancia, se da uno de esos casos en los que las mejores intenciones pueden terminar con un resultado peculiar, cuando menos, y que en países más encorsetados por el rigor de lo políticamente correcto, podrían haber despertado más de una queja.

En uno de los vídeos en que Lunicef canta junto al resto de marionetas a los derechos de los niños se junta un coro internacional, que busca retratar la rica y diversa variedad étnica y cultural de la infancia, ¿cuál es el problema? Que los Lunnis originales no buscaban un reflejo antropomórfico veraz; es decir, los muñecos son de color violeta, gris, amarillo, naranja o azul. Pero para tratar de representar a niños del mundo con marionetas semejantes hay que recurrir a los estereotipos:


Ya veis, tenemos a una niña oriental con gafas y un indio con un bindi en la frente.



En esta otra, la chica oriental ya es directamente amarilla, tenemos lunnis de piel oscura que lucen rastas o pelos afro; y aunque el resto parezca representar a caucásicos más bien tienen la piel rosa. Lunicef no, el superhéroe es quien mejor refleja las características de un blanco, en la tez y en el color de los ojos. Menos mal que tiene el pelo azul.

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