jueves, 28 de octubre de 2010

Sánchez Cagón


Para mí, lo peor de toda la polémica de Fernando Sánchez Dragó --que empezó aquí, en una columna de opinión-- ha sido su rectificación, su aclaración, su mala coartada.

Destaco lo de dónde salió primero la historia de su trajín con dos púberes niponas porque en su escrito de respuesta la primera reacción, de mal perdedor, es decir que le atacan desde medios "de un determinado signo ideológico". No es cierto, no sé la tendencia de Noticias de Navarra, ni la del articulista que sacó a la luz esta historia (era una columna de opinión), pero donde se propagó todo, antes de que lo recogieran los medios tradicionales mayoritarios fue en internet, neutral por antonomasia.

Y en fin, cuando uno decide voluntariamente convertirse en un personaje antes de tener personalidad propia --que es el caso de Dragó y el resto de los enfants terribles de la carcundia nacional (que de vez en cuando se fuman un peta o hacen alguna payasada fuera de tono pero que en el día a día siempre acaban defendiendo los principios clásicos de la reacción)--, si tenemos que mirar al bufón en el escenario, digo, lo mínimo es que se atenga a lo que marca el papel, Pantalón, Arlequín o Polichinela. Pero no una día uno y al otro, otro.

Quiero decir que yo me esperaba que Dragó dijera, algo así como ¡pues sí!, me follé a las dos niñatas por delante y por detrás, qué pasa, que hay jovencitas que se desarrollan pronto y si menstruan es que ya están para ello, ¿qué pasa?

Pero no, dice que igual no tenían trece años, que seguro que tenían más; que del trajín no hubo nada, que fueron besitos y miradas, dice incluso que él no dijo nada, que fue un chascarrillo informal que luego lo trascriben gentes de las editoriales, correctores, qué sé yo. Vamos, que no había escrito el libro.

Supongo que, a veces, es mejor quedar como gilipollas antes que como malvado. Quizá tenga algo que ver que ya haya perdido un contrato con viajes Barceló y que peligre su continuidad en Telemadrid. Pero, como diría en estos tiempos, Arturo Pérez Reverte, menudo tío mierda el Dragó; ni para rectificar tuvo huevos.

3 comentarios:

Small Blue Thing dijo...

No sólo das en el clavo, es que cada día escribes mejor, jodío.

Pequeño perdedor dijo...

Pasaba yo de camino al centro cuando vi en el escaparate Barceló una oferta para conocer "el Japón de Dragó". Y estamos hablando del día siguiente, más o menos, a que conociera el asunto de las niñas de 13 años. Grandes risas, y poca extrañeza cuando supe esta misma tarde que Barceló va a mandar esa publicidad al fondo del río con pesos atados a los pies.

A lo que iba, que gran artículo, y que me muero de ganas de ver más garrotazos a ese rebelde de salón.

Javier Solera dijo...

Nunca me han gustado los linchamientos, pero esta vez me alegro.

Un saludo.