martes, 30 de noviembre de 2010

¡Comed democracia!


Dicen que durante el Bienio Negro, cuando los jornaleros iban a buscar trabajo en época de escasez, los terratenientes les echaban con un despectivo ¡comed república!; porque ellos debían de tener un empacho de libertades y, al poco tiempo, se afanaron porque el cambio de menú fuera definitivo y hubo taza y media, cuarenta años de dictadura. Esta semana comenzó antes de tiempo, con una reunión en La Moncloa entre el presidente y directivos de 37 de las 39 empresas más importantes del país con la vista en qué fuera a pasar ayer, lunes, cuando reabrieran las bolsas internacionales para ver si se aplacaba el furor especulador contra la deuda española. Desde entonces se repite un único mensaje, “urge” tomar las medidas “necesarias”, hay que “hacer los deberes”; sólo hay un camino, hay que emprenderlo con “decisión” sin que nos “tiemble el pulso”. Todo se resume en que, antes de diciembre, debe aprobarse la reforma de las pensiones, jubilarse a los 67 años; erradicar los convenios sectoriales en el ámbito laboral y también reformar las cajas de ahorros. Son asuntos que, normalmente, no trataría un presidente con los potentados del país, sino con el Parlamento; y que deberían ser fruto de un debate abierto en la sociedad; no fruto de la presión de los mercados. Pero ese tiempo ya quedó atrás, vivimos en la era del “lo tomas o lo dejas”, o eso o la ruina. ¿No os gusta? ¡comed democracia! Pero lo cierto es que todas estas medidas son, como suele decirse, pan para hoy, y hambre para mañana. Los famosos “deberes”, las medidas “necesarias” que se deben asumir, todos esos recortes, fueron una de las banderas que exhibió Irlanda en los comienzos de la crisis, y de hecho, fue alabada por los economistas de rigor que antes la elogiaban como “el tigre celta”. Nada de eso pudo evitar su debacle y el consiguiente rescate. No se puede apaciguar a un dragón con un poco de sangre de vez en cuando; o se le corta la cabeza o volverá a por más. No digo que no sea necesario cambiar muchas cosas de la economía española, pero ninguno de esos cambios será útil sino se cambia primero la estrategia del sálvese quien pueda que rige hoy en Europa. No puede haber una moneda única sin una política fiscal común, sin una economía realmente integrada y verdadero gobierno europeo que evite que los lobos puedan separar a los corderos más débiles del rebaño.

California está en la bancarrota, pero nadie se plantea que haya que rescatarla, ni sufre ningún ataque especulativo; está integrada en Estados Unidos y no se puede ir contra el dólar estado a estado. Claro, con esa política común no se podría a jugar difundir rumores en la prensa económica sobre un país para que las inversiones se acumulen en tu deuda segura; y así sí se podría exigir que los inversores privados acaben pagando con su dinero las quiebras, sin rescates del Estado; porque no tendrían la opción de abandonar un país cuando se sugiriera esa medida, no tendrían escapatoria en una Europa común.

Ese día, cuando exista un verdadero embrión de los Estados Unidos de Europa, podremos recuperar una nutritiva democracia que nos defienda de esta dictadura implacable de los mercados, que pueda imponerse con leyes aprobadas por ciudadanos frente a “deberes necesarios”. Los Estados-Nación de ahora no pueden, han sido devorados por una economía global que se les ha ido de sus pequeñas manos.


1 comentario:

Fet dijo...

Veo más próximo el fin de la UE que los Estados Unidos de Europa.