miércoles, 22 de diciembre de 2010

Ampliación del campo de batalla


Vale no se aprobó la Ley Sinde. Eso es bueno, lo es porque se trataba de un texto de oscuros orígenes (diseñado por la industria del entretenimiento norteamericana e impulsada desde la embajada de EEUU en Madrid) y porque atacaba cuestiones de garantías jurídicas fundamentales, al tratar de evitar la labor de los jueces sustituyéndolos por un lobby interesado. Bien, pero, ¿victoria? Muchos internautas celebraban anoche el fracaso de la ley en el congreso como si fuera una hazaña.

Escuchemos a Yoda al terminar Episodio II: ¿Victoria?, ¿victoria dices?..., maestro Obi-Wan nada de victoria..., del lado oscuro el velo ha caido..., la guerra clon empezado ya ha.

Primero, la ley falló no tanto por la presión ciudadana (que también) como por el oportunismo de los partidos con representación en esa comisión, en especial CiU, que cotizó muy caro el kilo de principios irrenunciables. Ya se abaratará.

Segundo, Aldo Olcese lo ha dejado muy claro; ahora el objetivo serán los usuarios. Van a tratar de empapelar a la gente que se le resista. Y vistos los precedentes, no se paran con nada.

Tercero, aquí no ha ganado nadie, si acaso, la figura de Alex de la Iglesia, que se defendió con tolerancia y apertura de miras. Si hay esperanza de entendimiento será con personas como él. Todo lo que se dijo ayer de Alejandro Sanz es poco. Si se trata de un tipo que, presuntamente, evade impuestos en paraísos fiscales, ya estamos hablando de otro tema. Aunque en realidad muy relacionado. Se acusa a la gente de no movilizarse por asuntos más relevantes como los recortes que sufrimos en el estado del bienestar. Recortes que vienen de una crisis financiera. Crisis que han promovido quienes especulan y mueven el dinero al margen de la ley. En paraísos fiscales, por ejemplo.

Claro, ayer pasaron muchas cosas más. También se eligió al nuevo presidente de la patronal. Joan Rosell, que ha empezado por pedir que se despida a funcionarios por centenas de miles, para quitarle "grasa" al Estado. Podríamos empezar por quitarle todas las subvenciones a la CEOE, que no son pocas.

Hoy se juega la lotería. Y a eso dice que jugó el antecesor de Rosell, Gerardo Díaz Ferrán. Que se fue criticando a todo el mundo y sin reconocer ni un error. Dijo que sus problemas de mala gestión y pufos empresariales, fueron mala suerte, no le tocó buen número en el sorteo. Esta es nuestra clase empresarial, cuando las cosas van bien, son grandes emprendedores y creadores de riqueza. Cuando las cosas van mal, sólo es que tuvieron mala suerte, no es su culpa, la culpa es de los parados y de la gente que no quiere trabajar hasta los 67 años. Y esto, lo de echar balones fuera, también vale para los promotores de la ley antidescargas.

No hay comentarios: