domingo, 19 de diciembre de 2010

La guerra zombie




He disfrutado horrores de la lectura de Guerra Mundial Z, una historia oral de la guerra zombie, que es obra de Max Brooks, el hijo de Mel, con el que tanto me he reído. El libro tiene varias virtudes; es un relato que se inicia después de la guerra, en el lejano futuro en el que la humanidad ha alcanzado su precaria victoria y parte de un informe descartado por lo que queda de la ONU porque, en vez de ceñirse a los datos, cae en la sensiblería de recrearse en las historias personales.

Así es; a través de los recuerdos de un médico en China, de un buceador norteamericano, de un astronauta australiano; de un otaku japonés... se reconstruye el inicio de la infección zombie; las primeras y falsas tentativas de vacuna, el gran pánico que desata huídas masivas, las derrotas de los ejércitos pensados para la Guerra Fría; el reagrupamiento de los supervivientes y la ofensiva final.

Por una vez, y sin que sirva de referencia, diré que me gustó más el artículo de la Wikipedia española antes que la inglesa. Más bien son complementarios, el primero recoge mejor las partes en las que está divido el libro; y el segundo profundiza más en los temas que se tratan. Conviene también visitar la página web del libro en Ramdom House, con entrevistas y un útil mapa de las zonas del mundo por las que busca sus entrevistas el narrador.




Lo que a mí me gustó especialmente del libro, además de la trama zombie, es el fiel reflejo que presenta de la situación internacional y geoestratégica de nuestro presente real. La guerra zombie es una magnífica metáfora para mostrarnos las miserias de un oriente medio que se arma con peligrosas cabezas nucleares; la vileza del tráfico de órganos de ejecutados en China; el segregracionismo de Sudáfrica e Israel, el aislacionismo político de EEUU...

Dice Brooks que lo que le aterra de los zombies es que son incansables y estúpidos, no sienten ningún temor, no siguen ninguna estrategia, sólo seguirán adelante hasta cazarte, aún sin piernas, arrastándose en una especie de instinto devorador. El libro recoge actos de valentía (para mí es glorioso el episodio de la llamada Batalla de las cinco facultades, en la que unos estudiantes resisten fortificando el campus mientras una de ellas canta Avalon de Roxy Music), también de cobardía, de canibalismo; estúpido afán de riqueza hasta el punto de estafar a millones de personas; o la banalidad de emitir una especie de Gran Hermano de supervivientes ricos en una mansión blindada. Son cosas que te imaginas que realmente pudieran ocurrir.

Tiene defectos; por supuesto los americanos han tenido la suerte de tener un presidente providencial que antepone los valores correctos y la altura de miras al temor generalizado. Cuba acaba siendo la primera potencia del planeta, y aunque la historia tiene gracia, me parece un poco ingenuo el desarrollo; lo mismo que en el caso de Corea del Norte, donde todos sus habitantes desaparecen bajo tierra. En todo caso el relato es más que veraz, y salvo los zombies, todo lo que se describe (armas, tácticas, vehículos, tecnología) existe de verdad.

Pero insisto, la gracia es ver nuestro mundo presente, el que padecemos todos los días, bastante bien descrito en una situación de emergencia total, cuando estalla un problema contra el que jamás pensarías que tendrías que enfrentarte. Más o menos lo que hay, ¿no?

Hace una semana que la UE rechazó por sorpresa el llamado Permiso Único, que permitiría que a trabajadores extranjeros que llegaran a la Unión se les aplicaran las normas laborales de sus países de origen. Un caso de discriminación tan flagrante que asusta pensar que sólo se parara porque discutieron a última hora los liberales y populares que lo auspiciaban. Seguro que volverán a intentarlo, ¿no los oyes? son como los zombies que arañan tu puerta.

2 comentarios:

Small Blue Thing dijo...

Oyes, pues lo de Corea del Norte tiene su punto. Se pasan la vida haciendo demostraciones de defensa, así que los únicos que se me ocurre que podrían tener un terabúnker serían ellos... y bueno, a lo mejor los suizos.

Bernaldo Barrena dijo...

Uno de los síntomas de que Guerra Mundial Z es un gran libro, es que no he resistido ninguno más sobre Zombis. En comparación, todos me parecen la mar de aburridos.

Mis capítulos favoritos:

1. Rusia ("Ya sabe cómo se dice César en nuestra lengua")

2. Otaku

3. La batalla en la planicie

4. La "acampada"

Y la que creo que es la mejor de todas:

5. Paul Redeker