jueves, 9 de diciembre de 2010

No se plantan


Lo curioso del asedio a Wikileaks por parte de empresas privadas, desde Amazon a Paypal, pasando por Visa, Mastercard; o la filantrópica banza suiza; es que se produce --se supone-- por presiones del gobierno de EEUU, que busca la manera de castigar las revelaciones sobre su diplomacia. Es curioso, digo, porque precisamente llevamos viendo que desde hace dos años los estados (y el norteamericano incluido) parecían rendidos, derrotados, ante el empuje de iniciativa privada. Después de apoyarla con rescates en la crisis, se veían ahora sometidos a sus dictados, ya sea a través de ataques especulativos o por su capacidad para escapar a las leyes huyendo a paraísos fiscales.

Algo no encaja aquí. Quizá en el caso de Visa y Mastercard haya una explicación bien mundana y que cuentan los propios cables filtrados. Quizá. O puede que, para determinados intereses (Wikileaks ha anunciado que su próxima filtración se va a referir a la banca privada) los poderes del capital y los estados se entiendan de maravilla.

O puede, y yo creo que es eso, que a los estados, o quienes están al frente de ellos ahora mismo, no les de la la gana de plantar cara a quien tienen que plantarla.

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