martes, 28 de diciembre de 2010

Orgullo de pelaje lobuno


Como la actualidad ha sido especialmente frenética en el último mes del año hay asuntos bastante relevantes que han pasado algo inadvertidos. Uno de ellos ha sido el fracaso del llamado Permiso Único que iba a aprobar el Parlamento Europeo con el apoyo de conservadores y liberales pero del que se descolgaron estos últimos porque el texto final les parecía demasiado burocrático. El Permiso Único pretendía que los trabajadores de países extracomunitarios que fueran trasladados a la Unión conservaran los (escasos o nulos) derechos laborales de sus países de origen aunque vinieran a trabajar aquí. Pongamos el ejemplo de la fábrica de Loza de San Claudio, aquí al lado de Oviedo, y que cerró después de más de cien años de historia porque sus propietarios decidieron trasladar su producción a Marruecos. Si se hubiera aprobado el Permiso Único (y no descarten que vuelvan a la carga en un par de meses); los dueños podrían ahora trasladar a los trabajadores marroquíes a las instalaciones asturianas pero pagándoles sueldos marroquíes y con sus (escasos o nulos) derechos de asociación sindical. ¿Se imaginan la aparición de esa remesa de trabajadores inmigrantes llegando a la misma población donde aún viven muchos de los trabajadores nacionales despedidos sólo dos años atrás y ocupando sus puestos por una décima parte de lo que ellos cobraban? ¿Se imaginan teniendo que competir por un trabajo al lado de su casa ya no por sueldos mileuristas, que serían un sueño, sino tres-o-cuatro-euristas porque los empresarios puedan importar directamente esclavos del tercer mundo? Pues eso es lo que ha estado defendiendo, junto a los liberales, el Grupo Popular Europeo; con la oposición de los grupos de izquierdas. Para que luego digan que todos son iguales. Pues no, hay gente que es muy floja con los usureros; pero otros es que están sacudiéndole el polvo al látigo de los negreros.

El caso es que, una propuesta así sería casi inimaginable sólo hace unos pocos años. Pero ya pasó el tiempo en el que los lobos vestían pieles de cordero para colarse en el rebaño. Hoy lucen con orgullo su oscuro pelaje de depredador, y aúllan todas las noches, haya luna nueva o llena. De esta crisis, después de saquear las arcas públicas para evitar el colapso del sistema; quieren llevarse ahora un buen recorte de salarios; más facilidades de despido y, de paso, una buena tajada de las pensiones de jubilación. ¿Por qué no iban a hacerlo? ¿queda alguien que les plante cara? Lo cierto es que los grandes debates económicos, las decisiones que realmente afectan al trabajo, ya no se toman en los parlamentos nacionales, sino en Bruselas; pero la izquierda tradicional sigue enfangada en divisiones administrativas que ya están obsoletas en la economía global; y solo la articulación de un discurso a escala continental podría resultar útil para desarrollar políticas sociales. Todavía hay gente que piensa que lo que se vota en las elecciones al Parlamento Europeo le afecta poco o nada; y no se da cuenta de que, en realidad, cada vez le afectarán poco o nada en cuestiones trascendentes los comicios nacionales. La derrota del Permiso Único ha sido la primera victoria en mucho tiempo de la izquierda europea en un asunto importante, ¿han oído a alguien reivindicar ese éxito? ¿No saben lo efectivo que es, a veces, que un cordero se vista de lobo?


No hay comentarios: