domingo, 31 de enero de 2010

Zuicidio


Si la carcundia ha pasado sin acierto de zETAp a ZParo ¿por qué no buscar un juego de palabras más certero? Propongo Zuicidio, porque de otra manera no se entiende la forma en la que la socialdemocracia en España --siguiendo los pasos lentos pero seguros de sus homólogos franceses, alemanes o italianos-- se dispone a tirar la toalla para hacer frente a la crisis.

Arrancó 2010, y el inicio de la presidencia española de la UE, con un monumental bronca de la prensa económica anglosajona poniendo en duda la capacidad de ZP para cambiar de rumbo la decadente economía del continente. La regañina llegó a su punto álgido en Davos (donde hace mucho frío, eso es álgido) donde la crema y nata de los especuladores del mundo le cantaron las cuarenta al presidente español que para enmendarse ha propuesto un duro ajuste del gasto público y ampliar la edad de jubilación a los 67 años. ¿Pero quiénes son esos para exigir nada? Los columnistas del Wall Street Journal, los sátrapas del FMI y del Foro de Davos son quienes deberían estar acongojados a estas alturas mientras nosotros les señalamos con el dedo. Han sido ellos quienes con sus dogmas económicos inamovibles nos han traído esta situación. Fueron ellos quienes a comienzos del año pasado rogaron a los estados que les salvaran el culo de la quiebra a costa de los contribuyentes. Y ahora, ya de nuevo asegurados en su poltrona, vuelven de nuevo a marcarnos las pautas, a exigir recortes --en el gasto social, el déficit republicano por el gasto en la industria armamentística nunca les ha parecido mal-- nos escupen en la cara.

En más de una ocasión he dicho que la izquierda perderá esta batalla porque no ha sabido elegir al malo de la película. La derecha sí, se prepara para asumir las riendas de la nueva década con dos ejes claros en su estrategia: reducir los derechos laborales y alimentar la xenofobia contra los inmigrantes. El terror que desatarán nos pillará fofos y acomodados, es algo --esa conjunción de malas artes-- que no se veía desde los años 30 del siglo XX. Estad preparados, quienes se opongan a eso serán llamados traidores y proscritos, serán apátridas y excluidos.

Todavía queda algo de tiempo, el Gobierno debe socializar el sufrimiento hacia arriba, la plutocracia también tiene que pagar algún plato de esta vajilla toda rota. Que elijan, si quiera, un cabeza de turco, pero que no se queden ahí mirando. La presidencia de la UE es una oportunidad para pactar en toda la unión que los más ricos paguen más impuestos, sólo así se evitará que huyan de un país a otro en busca de mejoras fiscales. Quieren vivir aquí, en este parque temático del lujo que hoy es Europa, que lo paguen.

Y al hilo de todo esto, Europa debe renacer como un sueño de estado confederal, sólo una entidad de ese calibre podrá hacer frente al todopoderoso leviatán del mercado que se ha hecho tan fuerte desde 1989. Basta de ser españoles, franceses, catalanes, vascos, letones o corsos. O somos europeos o acabaremos siendo sólo siervos de la gleba en un mundo feudal regido por señores de las multinacionales.

jueves, 28 de enero de 2010

Idealización infantil


El 90% del tiempo que dedico a ser espectador audiovisual me lo consumen las series infantiles; y algo tengo que hacer con la cabeza para no quedarme infantilizado. Llevo un tiempo pensando en cómo se muestra la idealización nacional en tres series para niños muy pequeños, las tres bastante buenas, y las tres de animación. Lo ideal sería que vierais algún episodio pero aquí sólo voy a enlazar las páginas oficiales, que sirven para formarse una opinión.

Las aventuras de Piggy y sus amigos (Jakers!, en inglés) narra los recuerdos infantiles de un cerdito abuelo que les cuenta a sus nietos cómo fue su vida de niño en Irlanda. Sus paisajes son verdes, con hermosos muros que separan prados, casas blancas y un atrezzo en el pueblo que recuerda a las franquicias de tabernas iralndesas. Toda la Irlanda idealizada es ya Innisfree, el pueblo de Quiet Man (El hombre tranquilo, que es, por cierto, mi película favorita).

Los hermanos Koala transcurre en Australia. Aquí el paisaje es desértico, las casas son una suma de cacharros, desvencijadas pero acogedoras, es la visión de un territorio aún salvaje, duro y exigente, pero muy hermoso, apropiado para el tópico positivo del australiano, un non nonsense man; un tipo honesto que no admite chorradas.

El cartero Pat es la Inglaterra idealizada de limpias calles y casas con jardín. El pueblo inglés tiene su eficiente servicio de correo y su flamante estación de ferrocarril donde todos los trenes son puntuales. Hasta el pastor de la iglesia anglicana es enrollado y toca rock al piano cuando no le ven los vecinos. La inglaterra rural, el más civilizado de los paisajes rurales, se muestra aquí en todo su apogeo y que llueva a menudo es parte de su encanto.

¿Y en España? Lo siento pero lo único que se me ocurre es el barrio de Espinete y Chema el panadero, entorno de periferia urbana con la que podría identificarse un niño de principios de los 80, como yo lo fui. Hoy la mejor serie infantil española --quizá una de las mejores series infantiles de todos los tiempos-- Pocoyo, ofrece un paisaje blanco, con árboles rojos, que no responde a las leyes de la física.

Puestos abrir debates que acucian a la sociedad española propongo abrir el de por qué nuestra serie infantil nacional sólo nos muestra un llano pálido infinito. Sería un tema serio y adulto para discutir. Debatir sobre la cadena perpetua es una infantilada.

miércoles, 27 de enero de 2010

El plan Que se Jodan


En realidad no hay nadie mejor que Gerardo Díaz Ferrán, no sólo para dirigir la CEOE, sino como ejemplo perfecto del tipo medio que maneja la economía a escala mundial. Díaz Ferrán no paga a sus trabajadores, adeuda millones a la Seguridad Social entre otras infamias, pero sigue ahí, dando consejos sobre la mejor manera de salir de la crisis, sin despeinarse.

Todo un sector económico --y que representa casi un tercio del PIB español--, el inmobiliario, reconoce que tiene una deuda que no puede pagar y la banca se tira de los pelos pensando en cómo pasará el trago.

Pero siempre se ha dicho que crisis, además de drama, significa una nueva oportunidad, y ésta sin duda lo es. Si promotores y banqueros deciden inmolarse en aras de su sacrosanto liberalismo y se comen el marrón de la deuda ellos solos, les diremos "que se jodan", y les aplaudiremos el gesto. Si no es así debemos tener un nuevo plan, sin aplausos, pero que también incluya el que se jodan.

Es decir, si se requiere el apoyo del Estado, será necesario marcar reglas y condiciones muy estrictas, yo las pediría draconianas, para recibir la ayuda. Díaz Ferrán no se tomará en serio sus problemas hasta que no tenga que vender su Ferrari. Promotores y banqueros tampoco hasta que no se impongan durísimas sanciones --y que afecten a su patrimonio particular-- para que les saneen las cuentas. Menos comisiones, olviden sus mansiones, nada de primas millonarias, obligación de ofrecer créditos a las pymes ya. Al fin y al cabo, y según sus propios cánones, son unos loosers, unos perdedores fracasados que si ahora necesitan ayuda es porque no han mostrado ser dignos, la cuneta era su destino. Un poco de darwinismo social para quienes lo predican.

El gobierno puede hacer esto no sólo porque es lo más justo y políticamente más rentables, sino porque además será lo más eficaz. Y no habrá un momento mejor para hacerlo que éste, ahora que al otro lado del Atlántico, Obama amenaza sus banqueros con pelea. Hagan un encuentro planetario digno de verse desde todo el Universo. Todo lo demás será ser complices.

La foto es de Iker Cortázar.

martes, 26 de enero de 2010

Con estilo



Dicen en Reddit que esto se lo dedicó George Lucas a James Cameron cuando su Titanic desbancó a Star Wars como la película más taquillera en el año 1998. En los comentarios explican que se publicó en Variety. No sé si será cierto, tiene pinta de que sí lo es, a la vista de estas otras felicitaciones entre directores al hilo de pasar de largo a ET o Tiburón.




Eso es tener estilo, y buen humor.

lunes, 25 de enero de 2010

Foncalada VIP


La Consejería de Cultura asturiana ha aprobado que, al lado de la Foncalada --fuente prerrománica que es una de las únicas muestras de arquitectura civil de la Edad Media--, se abra un disco-bar con la condición de que los rudos porteros del local se hagan cargo de su seguridad.

El ayuntamiento ha montado en cólera en lo que podríamos definir piadosamente como un fino ejercicio de cinismo; dadas las condiciones en las que han mantenido el monumento en las últimas décadas. Trato de buscar las palabras más precisas para explicar a quienes no seáis de Oviedo el entorno que rodea a la fuente. ¿Cómo definirlo con corrección?, ¡ah, sí!, una puta mierda de hormigón que la deja encajonada entre unos cuantos edificios y una vía que lleva al centro.

Mi primera reacción al conocer la noticia del disco-bar fue de indignado conservacionismo pero me lo he pensado mejor, ¡qué narices, tienen razón! Por fin se tomarán medidas contra el auténtico peligro que acecha a la Foncalada, no el abandono municipal, ni la contaminación; sino que vayan a pisar sus losas individuos que vistan calcetines blancos. Ya era hora, menos mal.

De hecho, desde aquí, quiero mostrar mi apoyo a la Consejería y emplazarles a que acuerden iniciativas similares con el resto de edificios del Prerrománico asturiano, desde Santa María del Naranco a Santa Cristina de Lena. Urge ya una ruta prerrománica de discotecas que cambie el bakalao por pantocrator y theotokos. Quienes se opongan a esto son enemigos del progreso, no saben de lo que hablan. ¡Más neón junto a los contrafuertes!, ¡el agua de la Foncalada que se embotelle y se venda al precio de Evian a los asiduos VIP!

No dejéis que la noche os confunda.

domingo, 24 de enero de 2010

Sucio y bueno

"El sexo sólo es sucio cuando se hace bien", dijo Woody Allen, y es una frase tan buena y tan certera que hasta le perdonaremos por haber rodado Vicky Cristina Barcelona. Olvidado, Woody.

Lástima que no mucha gente la tenga en cuenta. La profesora de Economía Financiera de la Universidad de Oviedo Susana A. Otero se lamenta en El Comercio de que uno de sus alumnos lleve a clase una camiseta que reza I love bukkake; aprovechando que tal río de semen pasa por allí carga en su artículo contra el desaliño indumentario y las faltas de ortografía. No sé qué tiene que ver lo uno con lo otro, pero me ha recordado a la historiadora que calificó de "machista" la portada del El Jueves con los príncipes doggy-style; como si sólo el misionero permitiera la liberación de la mujer. Mala idea.

En uno de mis blogs predilectos, Sociological Images abren un interesante debate porque un maniquí en un escaparate luce unas esposas. "Podría interpretarse como una representación asquerosa de dominación sexual sobre la mujer, incluso violenta", dicen. Afortunadamente allí son lo bastante inteligentes para pensar que las filias del S/M están muy extendidas, son sexo consensuado entre adultos y no tiene nada malo. Pero no les convence, tendremos que ayudarlas. Tiempo atrás en España se retiró un anuncio de Dolce & Gabbana que se consideró incitaba a la violencia. No pasó lo mismo con otro de la misma compañía que planteaba un juego inverso. Seguramente tampoco pasaría nada con ninguno de estos (muchos de este set de Flickr, otros no os digo de dónde los saqué):










Yo no me siento ofendido por ninguno de ellos, tampoco entiendo que se ofendan por los otros, quien ve mierda en todas partes es porque tiene los ojos llenos de mierda.

Actualizado. De verdad lamento que tanto bobo se haya fajado con el artículo de la Wikipedia sobre Susana A. Otero y se haya borrado la página. Una cosa es discrepar y otra ser un vándalo.

sábado, 23 de enero de 2010

El Corte Inglés, soy leyenda


Lo comentaba José Pérez en Mi Mesa Cojea, por primera vez y gracias a que RTVE ya no tiene publicidad, la cadena emitió en su telediario un reportaje en el que se mentaba el libro Biografía de El Corte Inglés, de Javier Cuartas. La columna de Pérez en Público, que sí que tiene anuncios en sus páginas, no corrió la misma suerte.

Se trata de un volúmen particular --caro, cuesta 36 euros en la librería Cervantes; y que, en realidad, ofrece una profunda panorámica de la economía española del último medio siglo en más de 2.600 páginas-- que se ha convertido en un libro de culto, una especie de Soy Leyenda de las tapas blandas porque cuando se editó por primera vez los grandes almacenes se encargaron de comprar todos los ejemplares para que no pudiera llegar a los lectores.

El "secuestro", como lo llama apropiadamente Javier Cuartas, se acompañó de presiones y negociaciones en las que el autor nunca cedió. El libro ha seguido vendiéndose año a año, gota a gota, pero nunca se ha dejado hablar de él. No desde luego en los principales medios de comunicación que no tienen el valor de enfrentarse a uno (sino el más) de sus principales anunciantes, pero sí aquí y allá, años atrás en publicaciones más bien académicas y en la última década de forma creciente en internet. Felicitémonos todos porque la red haya permitido que la primavera llegue aunque El Corte Inglés (que dice patrocinarla) se haya empeñado año tras año en cortar todas las flores. Pero no dejemos de advertir que el respaldo definitivo ha llegado del Telediario. Internet es más libre que ningún otro medio pero necesita la capacidad de constatación, de verificación que aún ofrecen los medios tradicionales. No debe haber enfrentamiento sino simbiosis entre ambos.

Fue, por cierto, un telediario con récord de audiencia en el que el público se topó con el reportaje casi al final pendiente de la información meteorológica por si caía otra nevada. La biografía de Cuartas es una borrasca que no se apaciguará nunca en el cielo de El Corte Inglés, y es así por la mala baba y la mala fe de sus decimonónicos directivos. Los que han creado un mito en el libro perseguido. Porque --como tantas cosas en la vida-- se empeñaron en ganar la primera batalla a cualquier precio para condenarse a perder la guerra al final.

jueves, 21 de enero de 2010

Díaz Ferrán y la campanilla de Stalin


Cuentan las crónicas que en los tiempos más duros de las purgas soviéticas los aplausos a Stalin en los encuentros del politburó eran interminables, literalmente. Nadie quería ser el primero en dejar de dar aplausos cuando entraba el líder supremo, por la cuenta que le traía, y así, para poder empezar el orden del día sin temor a acabar picando hielo en Siberia, se instaló una campanilla que --tras un tiempo prudencial-- sonaba avisando de que todos podían cesar al unísono.

No hay constancia de que en la CEOE haya temor alguno al Gulag y por eso no se entiende a cuento de qué viene aplaudir a un presidente que no sólo llevaba meses sin pagar a los empleados de una de sus empresas, sino que ha hecho extensiva su rapiña a la Seguridad Social y entidades de crédito. A no ser que la patronal española considere ejemplar la actitud de Gerardo Díaz Ferrán, y quizá así lo crean ya que son capaces de soltar con desparpajo que la culpa de la crisis la tienen los altos salarios, esto en el país del mileurismo y olé, aquí donde se obliga a hacerse autónomos a los trabajadores para eludir nuevos contratos entre otras trampas.

Va siendo hora de que los empresarios elijan a un tipo mejor que los represente. Eso si quieren que los consideremos emprendedores; mientras tanto llamarlos una banda de sinvergüenzas y mangantes no podrá ser un insulto sino una exacta descripción de los hechos.

No, no pueden tener temor los empresarios españoles a encontrarse ninguna medida soviética, nada de intervenciones, ni de penas carcelarias para los defraudadores. Quizá deberían empezar tenerlo, que la campanilla lleva sonando mucho tiempo en vano.

miércoles, 20 de enero de 2010

Forasteros


Ya está aquí, la respuesta del conservadurismo a la crisis pasa por el racismo, eso sí, bien vestido de legalismos. Nada de xenofobias sino burocráticos problemas con el padrón municipal. Es el primer aviso. Primero ocurrió en Vic --donde gobierna un triparto entre PSC, ERC y CiU-- que dio alas cuatro días al PP para poder jugar a los inmaculados. No duró mucho la representación porque en Madrid lo de las trabas al padrón se estila en Torrejón de Ardoz y, además, el PP catalán ya ha hecho suya la triste proclama de que aquí "no cabemos todos". Peor todavía, se han vuelto a sacar de la manga el "contrato de integración" como si la ley no bastara para todos, inmigrantes o nacionales, como si ahora fuera liberal regular las costumbres de los demás. Pero a eso ya les contestamos.

También dijimos antes, tras los resultados de las elecciones europeas, que este iba a ser el camino de la derecha en el continente (y no soy de los que lamenta haberse adelantado, lo digo con mucho orgullo). Ojalá se tratara de un caso de facherío español, pero hay demasiados indicios en Italia para tomarse muy en serio la creciente avalancha anti-inmigrante con la que viene dispuesta a dar la campanada la gente de orden. Cuidado, se trata de un problema muy serio porque tiene muchas posibilidades de calar en un electorado castigado por el paro, no es ninguna broma, y puede tener efectos catastróficos. En este asunto, Europa debe estudiarse muy bien su pasado porque no puede presumir de nada, o de muy poco.

¿Qué hacer? Primero abanderar sin complejos los derechos humanos, porque es lo más justo y también lo más eficaz, tienen verdadera mala baba los que hablan de "no caber" y de "ilegalidad" de los inmigrantes cuando pasan de largo sobre el hecho de que alguien ha querido lucrarse con esta gente ofreciéndoles trabajo sin los debidos derechos sociales. Así se causa un perjuicio triple, primero a estas personas a las que se explota de forma rayana en la esclavitud, luego a los nacionales a los que se empuja a competir a la baja (en salarios y en derechos) a la hora de buscar un trabajo, y por último al Estado, al que se defrauda restando recursos para el bien común. Es una vergüenza que hablen de ilegales los que no denuncian a quienes fomentan el mercado negro, es una vergüenza que hablen de problemas en la sanidad o la educación por su llegada los que sistemáticamente se dedican a favorecer los intereses privados en estos ámbitos, ya sea concertando hospitales o colegios. Se está acusando con el dedo a la víctima y nadie habla de los verdaderos culpables.

Segundo, hay que combatir la demagogia con información. Mucha gente cree que hay un desembarco masivo de pateras y no es cierto, la mayor parte de los inmigrantes llega en avión. Se extiende el bulo de que gastan en servicios sanitarios y es falso, más aún, los perjuicios a nuestro sistema sanitario nos los han causado lechosos británicos y otros jubilados.

Tercero, hablar de buenismo es hacerle el juego a la xenofobia. No se trata de recibir con besos a todo el que venga, se trata de respetar y exigir que se respete la ley. Quien llegue malherido debe recibir atención médica, los menores deben recibir formación, los delincuentes deben ser perseguidos, nadie debe recibir castigo o ventajas por sus creencias religiosas. Todo esto debe aplicarse por igual a inmigrantes y nacionales, y ha habido dejadez por y para todos.

Por último, es hora de plantear este debate y sus posibles respuestas a escala europea, de nada valdrá ganar una batalla aquí o en París se se pierde la guerra en Polonia o Rumania. A la derecha le conviene fomentar el nacionalismo en las instituciones europeas a la izquierda no y parece que no se ha dado cuenta. Empezad a pensar a lo grande o vuestro radio de acción se va a quedar verdaderamente pequeño.

martes, 19 de enero de 2010

Dios odia a los pobres


No cerramos bien el tan interesante debate teológico que sugiere el terremoto de Haití y que tan oportunamente introdujo el obispo de San Sebastian. No lo hicimos bien porque tampoco nos planteamos las preguntas correctas, ¿porqué el seísmo ha castigado a los más pobres, no ya eligiendo uno de los países más desgraciados del planeta sino, además, de entre sus habitantes cebándose entre los más desfavorecidos mientras respeta a los pudientes?

Por supuesto no se trata más de que una falla atraviesa la ciudad de Puerto Príncipe y, mientras los pobres viven en condiciones deplorables, los ricos cuentan con mejores medios para hacer frente a cualquier desastre natural; pero no íbamos a hablar en términos racionales sino teológicos. Venga.

Ha tenido su minuto y 19 segundos de gloria a cuento de este terremoto el telepredicador Pat Robertson que achacó el drama de Haití a un supuesto pacto con el diablo establecido por los decimonónicos esclavos negros para librarse de los franceses. Pat es un cafre pero es más honesto que el obispo Munilla. El evangelista concibe un dios todopoderoso que no se desentiende de nada de lo que ocurre en el mundo así que, si los haitanos se chuparon un seísmo de fuerza 7, por algo sería. Ocurre en general con todos los creacionistas, fanáticos pero al fin y al cabo los últimos religiosos honestos porque no se apean de la literalidad de su texto sagrado (y harán todo lo que diga, incluso cosas que se contradicen con otras cosas, como dice Ned Flanders), lucharán contra cualquier evidencia, contra todo con tal de mantenerse fieles a la escritura. Tendrían gracia si no fueran realmente peligrosos porque de lo que trata realmente la batalla creacionista no es de si el hombre convivió con los dinosaurios ni de si el coxis tiene restos de la cola simiesca de nuestros ancestros; no. La guerra creacionista es por toda la agenda que viene detrás, una estricta moral conservadora que empuje a las mujeres al lugar que les corresponde (la cocina), no haya más sexo que la postura del misionero dentro del matrimonio y se organice la sociedad en una teocracia en la que ellos recibirán sus justos diezmos.

Volvamos a los no tan aparentemente ridículos. Los católicos españoles, representados por Munilla, no podrían sentirse identificados con Pat Robertson (al fin y al cabo es un hereje). No, ellos creen que el seísmo tiene causas naturales, aunque también en un dios omnipotente. ¿Y entonces? ¿por qué no uso sus superpoderes para detener el temblor de la falla? Dios no se mete en esas cosas, nos dirán. Observa, conmovido, todo lo que ocurre en este mundo, y sabrá dar a cada cual lo que le corresponde el día del Juicio Final. Estos creyentes son más arteros que Robertson. ¿Creen entonces en el mismo dios tan implicado del Antiguo Testamento?, ¿se aburrió del tema después de la llegada del Mesías?, ¿todo tendrá sentido al final, tanta sangre, tantas lágrimas de niños, tanto dolor extremo? Es una ocurrencia malvada y me recuerda a los sacrificios humanos aztecas. ¿Hizo dios este mundo con terremotos, lo que hizo fue empujar la materia en el Big Bang y luego dejó que se arreglara la física?, ¿hasta dónde están dispuestos a retroceder la mano de dios para justificar su indiferencia? ¿son conscientes de que se están contradiciendo con sus textos sagrados?, ¿por qué eso debemos tomárnoslo como metáfora y no sus terribles mandatos sobre el sexo y la moral?

Para ser el dios que hizo decir a su hijo que antes pasaría un camello por el ojo de una aguja que entraría un rico en el Reino de los Cielos, el humor divino es realmente negro. No solo mueren los más pobres, sino que les pasa por la cara los cruceros de lujo en plena catástrofe. Los más simpáticos de todos los creyentes (por abreviar, los cercanos a la Teología de la Liberación, o la llamada Iglesia de base), tienen aquí su oportunidad. Son los más cercanos a la verdad --porque la verdad es que hay que confiar antes en los cimientos bien encofrados y en los antibióticos que en las oraciones-- y serán de los que, antes de dar la tabarra con el rosario, podrán la venda al herido y darán de beber al sediento. Pero seguirán sin explicar a qué viene tanta indiferencia de las placas tectónicas. Y sin responder a estas preguntas serán exactamente iguales que aquel legado papal que, en la cruzada contra los cátaros, ordenó arrasar una ciudad y matar a todos sus habitantes (albigenses o no) porque dios sabrá reconocer a los suyos.

La foto, de The Big Picture, del Boston Globe. Si te conmueve más (incluso en el plano teológico) la pobreza espiritual de la que hago gala en este artículo que la mano muerta de ese niño; no tengas dudas, eres un miserable.

sábado, 16 de enero de 2010

Tonto o malo



Resulta difícil saber si hay que tomarse el caso del retrato robot de Osama viejo basado en Llamazares como algo de risa o de pena. Lo primero lo sugiere la primera versión del FBI, que dice que se hizo con la imagen de ex coordinador de IU buscando en Google, como un pelanas cualquiera. Pero resulta difícil de creer si se tiene en cuenta que ya han usado el pelo de Llamazares para otros retratos robot de terroristas, usan al buen Gaspar como los recortables de las niñas, en este blog lo hacen con más gracia.

¿Es peor ser chapucero o malvado? Es un dilema más común de lo que nos pensamos, a veces parece mejor quedar como estúpido que como pérfido. Quizá hay en el FBI un poco de las dos cosas, por lo pronto, y con toda la razón del mundo, Llamazares dice que no se le pasa por la cabeza viajar a EEUU. No es para menos teniendo en cuenta que han usado eso, su cabeza, como modelo de los carteles del hombre más buscado del planeta, y podría detenerlo o hacerlo desaparecer, que parece que se estila mucho eso.



Tiene razón Llamazares también cuando ahonda en el tema chapuzas y recuerda que toda la historia de los escáneres corporales en los aeropuertos sólo oculta la incompetencia de los servicios de seguridad (beatificados por Hollywood) que son incapaces de cruzar datos para detener a un tipo del que hasta su padre advirtió que tenía intenciones de cometer un atentado. Dejen de vendernos aparatos y hagan su trabajo.

Eso sí, no podemos reconocerles originalidad a los agentes del FBI, eso de usar a Bin Landen para jugar al photoshop ya lo inventó La Razón con Arzalluz, para que luego digan que eso del ¡Que inventen ellos! es un vicio español.

viernes, 15 de enero de 2010

Monja, monja, jamón, jamón


Por un vez un obispo se ha desmarcado del guión y, ante una metedura de pata, no ha salido diciendo que le han malinterpretado. Bueno casi, Munilla, nuevo obispo de San Sebastián, que ayer dijo que peor era la pobreza moral de Occidente que la muerte de los niños en Haití, dice ahora que se le ha manipulado (nada de malas interpretaciones) y que él hablaba en un plano teológico. Bueno es que no haya caído en la tentación de decir que le persiguen por españolista, a cuenta de las divisiones que ha provocado su nombramiento. En ese asunto a mí todos los bandos me parecen igual de inanes.

El caso es que no parecen de mucho peso sus argumentos teológicos. Viene a decir que, total, esos niños aplastados, mutilados, huérfanos o agonizantes, van directos a la felicidad eterna viendo el rostro del Señor en los cielos. Otra cosa es lo que se vive aquí --con agua corriente, calefacción y sanidad pública-- que hemos acabado dándoles los mismos derechos a los homosexuales que al resto de la población, y hasta no metemos a la gente en la cárcel por querer abortar. Fíjese usted, dónde va a parar. Lo cierto es que ese razonamiento para quitarse de la sotana a los niños muertos ya fue respondido hace tiempo por Dostoyevski en Los hermanos Karamazov, por boca del ateo Iván. ¿Qué dios es ese que permite el sufrimiento de los inocentes?, ¿a costa de qué, de un final hermoso al final de los tiempos? ¿Y para eso dejó pasar tanta sangre, tanto dolor y tantas lágrimas? Un dios que nos exigiera abrir niños en canal por los siglos de los siglos con la promesa de que, al final, se resolverá todo, es un malvado. Es el enemigo.

Pero en esto Munilla es coherente, actúa coincidiendo con el resto de la conferencia episcopal que se ha manifestado más veces por el mariconeo que por la pobreza o el hambre. Tienen el mismo rigor teológico que ese juego de palabras que nos permitirá oír la palabra "jamón" si decimos "monja" muchas veces seguidas. O quizá es un concurso privado entre los obispos españoles por ver quién dice la tontería más gorda, y hasta ahora iba ganado el de Granada con su justificación de los malos tratos por el aborto. Puede ser, los premios del Vaticano son inescrutables.

jueves, 14 de enero de 2010

El español en EEUU


Gracias a Sociological Images he descubierto este mapa interactivo sobre las lenguas en EEUU publicado por Modern Language Association. Aquí se muestra el porcentaje de hablantes de español, sobre el total de la población de los habitantes de cada condado. Se ve que Texas es prácticamente bilingüe (quizá casi ya hispanohablante), también que el español está muy vigente hacia el sur el oeste pero que puja en importantes centros urbanos como Chicago u otros de la costa Este. Y me han sorprendido los porcentajes de Florida, menores de los que yo imaginaba. Estaba mal informado o veo demasiadas series (quizá ambas cosas).

Les auguro poco futuro a los rabiosos defensores del English Only. Y sería bueno también que quienes se alegren del futuro del español en EEUU tengan la decencia de reconocer el valor del bilingüísmo en todas partes, incluida España donde hablamos más lenguas. Está mal eso del Spanish only, o cualquier lengua only.

Buscando a Kyle


¿Alguien ha visto a Kyle? Es así de alto. ¿Has visto a Kyle?, es lo que dice la foto. Son una risa los fascistas. Recuerdo un corto cómico muy bueno que proponía varias medidas para reintegrarlos en la sociedad. Una de las mejores propuestas era utilizarlos por parejas, brazo en alto, con una cuerda tendida de mano a mano para que pudieran servir como tendedero de la ropa recién lavada, era una de las mejores maneras de que nos pudieran ser algo útiles.

Sí, son una risa los fascistas. Son grotescos, llevan un atuendo ridículo y de cada cuatro palabras que pronuncian, tres son más bien escupitajos. Pero no es verdad. Tiene razón Oliver Stone cuando, con ánimo provocador para promocionar su nueva película, se plantó esta semana declarando que Hitler fue un chivo expiatorio; y lo fue en el sentido de que la concentración del mal en su figura eclipsa la responsabilidad de los miles de colaboradores e imitadores que tuvo. Realmente Adolf fue uno de los peores elementos que pisó jamás la Tierra pero, como decían en La Bola de Cristal, "solo no puedes, con amigos sí". El cine ha hecho mucho daño en esto porque siempre que aparece el III Reich en las películas sale un Berlín lluvioso y nocturno, sin más luz que las antorchas y el suelo lleno de cristales rotos. No vendría nada mal recordar que, aunque ahora nos parezcan payasos con correajes, los nazis parecían en los años 30 el súmmum de la modernidad, sabían usar el cine y la radio (la comunicación tecnológicamente más avanzada de la época) como pocos, inventaron las autopistas, y fue un nazi de la talla de Von Braun quien (oportunamente recuperado por los EEUU en la Guerra Fría) empujó al hombre fuera de la atmósfera. Los nazis eran malísimos, pero perdieron la guerra y fueron debidamente purgados en Alemania, con ahorcamientos y todo. En Austria no se dan por enterados de que allí pasara nada, en Italia todavía tienen el desparpajo de hacerle gracias a Mussolini, en Francia todavía no acaban de admitir que en la Resistencia no participó todo el país ni mucho menos y en España... en España no hay problema en que nuestros nazis patrios, la Falange, puedan denunciar a Garzón en los tribunales por querer investigar el Franquismo.

Y es que si no fuera por la foto de Hendaya con Hitler y Franco dándose un abrazo, aquí casi habría que tragar con que lo de la dictadura consistió en que no dejaran ver pelis guarras en el cine y que se construyeran muchos hoteles en Benidorm. Nada de campos de concentración, ni exterminio de familias enteras por motivos ideológicos, abrir las fosas comunes es reabrir viejas heridas, puede usted preguntar pero sin pasarse. El fantasma de Hitler es un cómodo espantajo para no querer ver el resurgir, en tiempos de crisis, del racismo. Hay poco antisemitismo ya en Europa --y al que hay se le empieza a decir "¿y qué?, los judíos se portan hoy como los nazis con los palestinos", como si (aún reconociendo la miseria moral con la que Israel trata a sus invadidos) el holocausto tuviera un sano efecto retroactivo-- pero nuestros judíos de hoy son más bien negros o cobrizos. Así ocurre en Italia con los gitanos y los trabajadores africanos. En España la localidad de Vic corre presurosa a unirse al club de la infamia vetando el empadronamiento de "sin papeles".

¡Eh!, pero no mezcles los temas. Nada de esto tiene que ver con el fascismo, y Franco no tuvo nada que ver con los nazis. Bien lo saben en el Tribunal Supremo que nos acaba de explicar que si los de la Falange van por ahí con el brazo en alto no es porque sean unas bestias pardas. Es que están buscando a Kyle, 70 años llevan buscándolo.

viernes, 8 de enero de 2010

Y una isla


A la pregunta de ¿Qué distopía acertó más? los lectores de este blog han respondido:

--1984: 10 (27%)
--Un mundo feliz: 16 (44%)
--Matrix: 10 (27%)

La verdad es que podía haberme currado un poco más la encuesta, qué se yo, con El Planeta de los Simios, (como la foto de arriba) o Farenheit 451, o, incluso, ahora que se va a estrenar, La Carretera de Cormac McCarthy. Pero no, hablábamos de distopías, no de tramas post apocalípticas.

Venga, triunfo claro para Aldous Huxley, aunque por un tiempo Matrix llevó la delantera. Personalmente adoro Matrix (sólo la primera película) por sus aún no explotadas posibilidades y lecturas. Desgracidamente, en mi opinión, se les fue la olla a sus creadores y tiraron el tema a la basura con la trilogía. No ocurre así con la estupenda serie de cortos animados Animatrix (si no la visteis ya estáis yendo). La profesora Concepción Pérez escribió un estupendo libro para enseñar Filosofía en Secundaria viendo Matrix, lo editó Madú, aunque aquí hay un buen artículo al respecto.

Espero que en el repunte de Un mundo feliz no haya influido este gran cómic que compara las obras de Huxley y Orwell con una apuesta decidida (y no sin razón) por los aciertos del primero. Se trata de una visión del libro de Huxley en la que se destaca el terrorífico poder del hedonismo, pero no acaba de convencerme. Aunque no es que nuestra sociedad brille por su movilidad entre clases estamos lejos de vivir en el sistema de castas genéticas que imaginó Aldous y las drogas, lejos de ser incentivadas por el Estado como sistema de control mental, siguen lamentablemente prohibidas (sí, a menudo yo pienso que la marihuana no sólo debería ser legal sino que además hay gente a la que no se le debería permitir salir a la calle sin haberse fumado un par de canutos, para que se calmaran). Si alguien ha pensado en hacer una analogía entre el Soma y la tele, creo que se equivoca, y que, con respeto al instrumento catódico, acertó más Orwell.

Cierro en todo caso recomendado que se lea La Isla de Aldous Huxley (creo que aquí se puede descargar en PDF), porque es el auténtico reverso de Un mundo feliz, con muchos aspectos que se tratan en uno y otro libro de forma más benévola y que ofrece, en esta ocasión, una utopía con un final desgraciado y tan real como la vida misma.

domingo, 3 de enero de 2010

¡Rediós!


Se está poniendo difícil lo de blasfemar, no lo digo ya por la ley infame que han aprobado en Irlanda en el año nuevo, sino porque lo que en tiempos pasados se consideraba un pecado mortal de necesidad, hoy ya es casi el pan nuestro de cada día --y esto, por supuesto, lo digo con toda la intención--.

Una señora muy mayor me contó una vez uno de los episodios más terroríficos de su infancia cuando, a la salida de la iglesia en el día de su primera comunión, su abuela la vio escupir porque se le había metido algo en la boca. Con la amenaza del fuego eterno, la pobre niña se compungió, se preparó para la confesión y dura penitencia, y después --en la mejor tradición del sincretismo pagano que en realidad se practica en Asturias-- la abuela se la llevó a una cueva a besar la tierra. Ni ella ni yo entendimos nunca por qué. Que las comuniones de hoy se hayan convertido en una ceremonia para jugar a las princesas (para las niñas) y en el rito iniciático en el que te ganas definitivamente el derecho a poseer la consola de vídeojuegos último modelo (para niños y niñas, en general) parece que no le importa ni poco ni mucho a ningún prelado. Lo de Irlanda llega días después de esa megafiesta consumista de langostas en la que se ha convertido la conmemoración del nacimiento del mesías cristiano sin que ningún cristiano sienta la menor ofensa. Por meter un poco más en el dedo el ojo voy a recordar aquí que el mismo Estado irlandés que tan preocupado está por que se pueda herir la sensibilidad religiosa fue condenado el año pasado por ocultar de forma deliberada el abuso sexual sistemático que sus buenos sacerdotes practicaban con todo efebo que cayera en sus manos. Minucias lo de encular a un huérfano, pero ¡ay de él! como suelte un fuckchrist! mientras le desgarran.

Coincide esta noticia en el tiempo con el intento de asesinato de uno de los dibujantes daneses de las famosas caricaturas de Mahoma (esas de ahí arriba) porque hay gente a la que una multa le parece poco y pese a su fe inquebrantable no tienen paciencia para la justicia divina, ya están ellos para aplicar sentencias expeditivas. Que el juicio final hace milenios que se retrasa y, además, tiene pinta de que va para largo. Unos con hacha y cuchillos y otros con decretos, lo cierto es que se parecen más de lo que ambos quisieran reconocer.

Porque --y vuelvo a lo que iba al principio-- cosas muy cotidianas ya no se consideran blasfemas (cuando lo eran hace no tanto) porque ya nos va costando cada vez más escandalizarnos y para ofender de verdad --como con las caricaturas de Mahoma-- hay que llegar a lo que se suele llamar mal gusto. ¿Y qué? hasta lo soez debe estar protegido por la libertad de expresión, las guarradas extremas del Hustler de Larry Flynt son un ejemplo perfecto, con película y todo.

Poniéndome pedante puedo recordar el relato de La biblioteca de Babel de Borges, en que el que el protagonista llega a la conclusión de que nada puede ser dicho sin que sea (en un idioma pasado o futuro) una invocación o, también quizá, una blasfemia.

Pero, y aunque yo sea un ateo beligerante y faltoso, podría terminar poniéndome piadoso. Y me pregunto de buena fe si la gente verdaderamente religiosa no considera la mayor de las blasfemias que tanto zoquete tome el nombre de su dios para hacer daño, para levantar prohibiciones y amenazas, para infundir el miedo y extender la desgracia. Eso sí que es sacrílego; y qué poco hacen para evitarlo.

viernes, 1 de enero de 2010

Porno óbito

Año nuevo vida vieja. Ese debe de ser el lema del diario La Razón que para despedir el 2009 no encontró nada mejor que honrar a una genocida condenada con la publicación de una esquela:


La historia la cuentan muy bien (sin que sirva de precedente) en El Plural, aunque no acaban de dar con el quid de la cuestión, porque es que lo de las esquelas es un vicio, se empieza con una y es un no parar, aunque te puedas quedar ciego, aunque te vayan a salir pelos en las palmas de las manos. No hace mucho, La Razón se iniciaba en el porno-óbito junto a otros colegas carcas con esta otra:



Y así es como el diario facha de Lara, el que te lo regalan en McDonald's para subir la tirada mientras planea echar a la calle a parte de su plantilla (pero eso no es un error de gestión, es parte de la estrategia para chinchar a ZP con las cifras del paro) deshace el falaz argumento pro-vida (??) de que el aborto es cosa de regímenes totalitarios, de nazis que no tienen nada que ver con la gente de buena familia y eucaristía del millón.

Pues no, queda muy claro en la película Amén de Costa Gavras --filme que, pese a las protestas histéricas contra su cartel, no tiene nada de anticristiano y sí mucho contra los filisteos-- cuando en sus primeros minutos muestra al obispo de turno yendo enojado a pedir explicaciones al oficial nazi por esos planes de eugenesia contra niños retrasados. Lo de matar a gente por millones --adultos, niños y ancianos-- por ser judío, homosexual, gitano o qué sé yo, no era para tanto, podía esperar, lo tendremos en cuenta en nuestras oraciones. Así fue en los años 30 del siglo pasado, y aquí, entrando en la segunda década del siglo XXI parece que seguimos igual.