lunes, 31 de mayo de 2010

¡Camaradas, ahora o nunca!


¡Camaradas, nuestra hora ha llegado! La revolución es inminente, a nuestras filas se han sumado masas con las que nunca hubiéramos soñado contar. Es el momento, no habrá otro tan propicio, el viento ha cambiado y sopla unánime en la misma dirección. Han sido años en los que quienes defendíamos determinadas políticas nos sentíamos en minoría, pero ya no más. Gracias a los recortes del pérfido Zapatero, misteriosa y providencialmente, el conservadurismo español se ha caído de la burra y ha descubierto el valor de defender, e incluso incrementar, el poder adquisitivo de los pensionistas; diría más, de la noche a la mañana, los funcionarios han dejado de ser un cuerpo de vagos y escaqueadores para ser justamente considerados por todos un pilar básico de nuestro bienestar social. Hubo un tiempo, felizmente lejano, en que la derecha afirmaba que quien no encontraba trabajo era porque no le daba la gana de buscarlo y pretendía recortar los subsidios de desempleo para que se pusieran las pilas; afortunadamente es algo superado, el paro es culpa de ZP y nadie más. Pronto, muy pronto, cuando el presidente cometa otro paso en falso y apruebe por decreto la reforma laboral habrá sonado la campana del destino. La huelga general que convoquen los sindicatos, --incluso Comisiones Obreras (nunca más ce-ce-o-o)--, tendrá el apoyo sistemático, no de currelas y piquetes, sino de púlpitos, tribunas de orden y el gato al agua. Seremos imparables, unos con el mono azul y botas, otros con el jérsey anudado sobre los hombros y los náuticos, juntos de la mano a un paso de asaltar los cielos.
Zapatero, él sólo, nos separa del paraíso en la Tierra, él en sí mismo está hecho un Palacio de Invierno. No esperemos a octubre por un sentimentalismo de efemérides; hagámoslo ahora, el tiempo apremia. Mucho me temo que esta unidad pijo proletaria no puede durar mucho más. Ahora o nunca.



No para cualquiera (31-05-10)

sábado, 29 de mayo de 2010

De perdidos al río




Va por la sexta temporada, y contábamos con que fuera de ocho, pero ya son muchos lo que piden que se acabe ya la serie. ¿Va a ser el final de Zapatero como de la serie Perdidos que ha dejado a la mitad de su audiencia descompuesta? Paralelismos hay unos cuantos. Como en el caso de Lost, la primera temporada de ZP, fue audaz y con innovaciones nunca vistas, la cosa prometía: salida inmediata de las tropas de Irak --a pesar de poner los pelos de punta a los criminales de guerra que habían emprendido o apoyado aquella invasión--; una ampliación de los derechos civiles sin precedentes gracias a la que la población homosexual ganó, no sólo la igualdad para firmar un contrato de convivencia matrimonial como el resto de los mortales, sino además el justo derecho a adoptar niños. Ahí se comenzaron a forjar las bases de la Ley de Dependencia con la que España se aproximó un poco más al mundo civilizado; y para darle intriga a la trama, hubo a hasta la posibilidad de que ETA dejara definitivamente las armas, lo que provocó escenas delirantes entre quienes han hecho de un medio, la lucha antiterrorista, un fin, su modo de vida. Lamentablemente el alto al fuego etarra terminó como todos los anteriores, porque además de asesinos sin escrúpulos, son muy malos guionistas e intérpretes y están encasillados en el papel de hijoputas por propia voluntad.

Pese a todo, ZP se ganó unas nuevas temporadas, y lo previó dulce hasta llegar a imaginar un cómodo spin off al final de la legislatura, o de la siguiente como mucho. Pero la crisis comenzó a barrerlo todo y obligó a cambiar todos los guiones. La verdad es que no sólo en España, en Grecia se ha vivido una tragedia como las de Sófocles, en Portugal, casi lo mismo, la potente Alemania se ata los machos; y hasta el Reino Unido, que ni siquiera está en el euro y acoge en su city casi todos los Hedge Funds especuladores, se preparan para no cubrir 700.000 empleos públicos incluyendo el sector sanitario. No, lo distinto de España es que todo apuntaba a otro final. A lo largo de los últimos dos años ZP ha sostenido el mensaje de que "de la crisis saldremos todos juntos" y que no se pagaría con recortes sociales; pero los circunstancias o seguramente los piratas le han obligado a bajar la cerviz. Estamos a mitad de la legislatura y, como a la mitad de la serie de Pérdidos, el Gobierno hace cábalas para ver cómo atara todos los cabos antes del final. De momento, el decreto de recorte del déficit ha destruido sus perpespectivas electorales, la previsible reforma laboral impuesta por el Ejecutivo por falta de acuerdo entre sindicatos y patronal les hundirá aún más en el pozo. Porque, si bien el apoyo al PP ni crece ni mengua --porque es como la energía que ni se crea ni se destruye, y es constante en el Universo con 10 millones de votos impasibles al ademán-- el PSOE pierde todo el apoyo de la izquierda sociológica que se pregunta en váno donde están las respuestas de su modelo ideológico ante la crisis. Como a la mitad de Perdidos, los hay que esperan que, al final, todo se resuelva. Pero como en Perdidos, incluso los más convencidos seguidores, se desesperan por ver que los capítulos avanzan y no aparecen las respuestas. ¿Habrá un serio programa contra el fraude fiscal, se promoverán acciones internacionales para regular realmente los mercados, valdrá para algo el impuesto para los ricos si realmente llega a aprobarse? Sería mucho mejor, como en el caso de Perdidos, apostar por un final audaz antes que por algo convencional. Porque si está claro el final, no hay refrán mejor que el dicta que de perdidos al río, y hace mucha falta en España que se toque a los que han sido hasta ahora intocables por los siglos de los siglos. Entre otras medidas (se me ocurren tantas en educación, energías renovables, derechos civiles...); ZP debería saber mejor que nadie que le ha ido bien cuando ha sido valiente y mal cuando ha sido cobarde. Pero, como sabrán los que han seguido Lost hasta el final, la mayoría de las críticas se ceban en que haya terminado en una iglesia. No sé si me explico.

jueves, 27 de mayo de 2010

Mein

Dado que, ante el previsible acorralamiento de los tribunales, al presidente de la Comunidad Valenciana le ha dado por envolverse en la bandera, con proclamas al pueblo, y hasta se rumorea que podría crear su propio partido regionalista, he pensado en diseñarle un libro de cabecera:




De nada.

miércoles, 26 de mayo de 2010

Sueño de perro



Sí, así comenzaron Los Simpsons en dura competencia con la emisión del doble capítulo final de Perdidos. La gracia es que alguien se ha currado este gif:




A Hernán Casciari le recriminan que no se moje y haya escrito un artículo sobre los 8 tipos de espectadores que hay la final de la serie. Yo creo que acierta y soy agradecido.

Próxima parada

Definitivamente el BDSM será la próxima práctica sexual alternativa o clandestina que será aceptada con normalidad por la sociedad occidental. La publicidad va un paso por delante de las palabras en voz alta pero también sólo se anima a dar un paso cuando calcula que hay suficientes palabras en voz baja como para reunir un grupo que sonría, que entienda el guiño. Este es el último:







Pasó antes con la homosexualidad (he buscado en vano el anuncio de desodorante en el que la chica se quedaba cuajada porque el hombre que tan bien olía se iba con otro hombre, si alguien lo encuentra le agradeceré el enlace); y precisamente hay que agradecer a los activistas gays su gran sacrificio, su lucha encomiable por haber abierto las puertas al reconocimiento de la diversidad sexual para todos, más allá incluso del deseo por el mismo sexo, para tanta gente tan variada.

Ya que estamos, voy a ser aún más políticamente incorrecto. Ha sido un esfuerzo principalmente de los varones homosexuales, mucho mayor que el de las lesbianas. Cierto que las mujeres en sí siempre se han visto relegadas en todo, pero también es verdad que en la sociedad tradicional era más fácil disimular una relación lésbica que una entre dos hombres. Mucho más. Y también ha pesado en todo esto el rigor antisexual --rayano en el puritanismo conservador-- de algunas tendencias feministas y no precisamente minoritarias.

martes, 25 de mayo de 2010

Mi Lost



No me quedé a gusto cuando comenzaron los títulos de crédito finales de Perdidos; me ayudó a ir rumiando el final el paso del día, unas cuantas crónicas de los blogs de diarios como el NYT, el Chicago Tribune o Time, entre otras, y las risas que me eché con los finales alternativos que se curró Jimmy Kimmel (el de I'm fucking Ben Affleck) con los auténticos protagonistas y los guionistas de la serie:





Bueno, y que muchas de las críticas negativas que he ido leyendo del final o bien las han escrito gente que no ha visto la serie, o gente que la dejó en la segunda temporada, o gente que definitivamente es tan boba que necesita que se lo pongan todo en bandeja. ¿Qué no me gustó a mi? Definitivamente el despertar iluminado de la muerte, el hecho de que Christian Shephard (¿de verdad de llama así, no es chiste? Se pregunta Kate, ¡pastor cristiano, tíos!) le explique a Jack que está muerto y que hay que dejarlo pasar. Y no, no es que estuvieran muertos en la Isla, todo lo que ocurrió fue real, el purgatorio era la última trama paralela, la concentrada en la sexta temporada que arrancaba con la Isla hundida; pero aunque sea así --y me gusta mucho que quede a nuestra imaginación la larga etapa de Hugo como guardián de la Isla con Ben como su número dos-- me pareció, y lo sigo pensando, un recurso algo barato, que está muy visto, y que desmerece la calidad de la serie. La escena en sí en que todos se sientan por parejas en la ecuménica iglesia del final mientras la luz entra por la puerta me pareció deleznable.

Dicho esto no soy, ni mucho menos, de los que abominan ahora de Perdidos. Soy un fan pata negra, que vio la serie desde el primer capítulo en el año del estreno y cada temporada me ha hecho gozar horrores. Es, y la cobertura mediática de su final lo constata, un hito indiscutible en la historia de la televisión. Han sido magníficos los flashbacks que nos fueron contando la historia de los personajes principales en la primera y segunda temporada y el final de la tercera, el "tenemos que volver" de Jack a Kate revelándonos el primer flash forward me parece uno de los grandes hallazgos narrativos audiovisuales que yo haya presenciado. Fue en ese momento, al final de la tercera temporada cuando comprendí que, pasara lo que pasara, me iba a decepcionar el final, nunca podrían atar todos los cabos. Y, pese a todo, comprendí que lo que importa es el proceso, haber visto desarrollarse los enigmas uno tras otro, ya no hay desarrollo-nudo-desenlace. Hemos ganado desarrollo-nudo-nuevo desarrollo-desenlace alternativo-nuevo nudo-desarrollo paralelo-desenlace paralelo-desarrollo-nudo.

¿Que quedan muchas cosas sin resolver? Sin duda, se podría haber exigido mucho más rigor con Walt, que se nos vendió como un niño especial, trascendental en la trama, y a mitad de la serie desapareció sin rastro; ahora bien, ¿de verdad hay alguien con criterio que pueda decir que no se ha explicado de dónde viene y qué era La Iniciativa Dharma, los números, por qué se estrelló el avión o el oso polar? ¿de verdad? Por favor.

La gracia de la serie ha sido el misterio, y con misterios se va. De The End me gustaron las referencias a La Guerra de las Galaxias, todo lo que ocurre en el pozo de luz ya sea con Desmond o Jack, la pelea entre Jack y el falso Locke, y el reencuentro de Sawyer y Juliet. Me siento satisfecho con la explicación del origen de Jacob y su mellizo; me gusta que se sugiera que la rueda que mueve la isla la inventó el Hombre de Negro pero no se explique cómo se construyó.

Peor es el final de Galáctica, aunque se rediman algo con The Plan y con creces con la precuela de Cáprica; y aún así nunca dejaría de recomendar la serie. O Los Soprano, en mi opinión sobresaliente incluyendo el polémico final que me encantó. Por cierto, el final de Perdidos le debe algo al final de Tony Soprano: en Lost es Jack el protagonista, la serie acaba con él aunque siga la trama para otros, su ojo fue el primero y el último en cerrarse porque Perdidos es su punto de vista; igual que sin Tony ya no hay más Soprano. Aunque lo que para la trama mafiosa fue audacia y experimentación, en Perdidos ha sido mucho más convencional.

No doy por perdido ni un momento que he dedicado a esta serie, ni tampoco haber madrugado para ver el último épico doble capítulo. Esa emisión simultánea en el mundo es una victoria de internet sobre la televisión, pero eso también significa una victoria del espectador sobre los mercaderes que se han visto obligados a doblegar el medio para que el mensaje no llegara por un canal que ellos no controlan. Lost es grande porque mucha gente ha sido capaz de ir rellenando sus huecos, y también lo podrán hacer con los que deje su final.




Adiós Pecas.

lunes, 24 de mayo de 2010

Las cuentas del niñato


Finalmente el Gobierno creará un impuesto para las rentas que superen un millón de euros. Está bien, aunque me apostaría esa misma cantidad si la tuviera, a que quienes puedan verse afectados por esta nueva tasa ya saben a esta hora cómo eludir el nuevo pago. En el actual sistema económico, lejos de premiarse el mérito o el esfuerzo como normalmente se presume, lo que realmente obtiene recompensa es la absoluta falta de escrúpulos. Es decir, quienes en España son ricos no lo son tanto porque ganan astronómicas cantidades de dinero (que también) sino porque conocen los trucos contables y las trampas que permite la propia Administración para eludir al fisco. Sería mucho más útil dedicar un verdadero y exigente plan para atajar el fraude fiscal que crear nuevos impuestos.
En todo caso, ha costado arrancarle esta medida al Gobierno que teme una fuga de capitales si mete mano a las Sicav y otros artefactos contables similares. ¿Por qué? ¿Dónde está el bien que reportan esas grandes fortunas al país? ¿Acaso han invertido algo en nuevas industrias, pioneros negocios que desarrollen la economía y produzcan empleo? ¿Gastan nuestros ricos su dinero en algo que no sean yates y joyas? Si es así no se nota, desde luego. ¿No estarán fugados ya esos capitales, no será esa la causa de algunos de nuestros problemas económicos? Claro que, cómo no va a costar arrancarle una medida así al gobierno, si la mayoría de las grandes empresas no tienen problemas en aumentar los salarios de sus ejecutivos mientras nos aseguran que no tienen otro remedio que despedir a miles de sus trabajadores. La mayoría de los directivos de empresas del Ibex 35 han incrementado sus bonos y ganancias a pesar de que su gestión --es evidente-- haya sido ruinosa y haya causado enormes pérdidas. Seguramente ese es el problema, que la economía la dirigen unos niñatos mimados que nunca pierden, nosotros les pagamos el fracaso; pero ¿por qué? y ¿para qué?



No para cualquiera (24-05-10)

sábado, 22 de mayo de 2010

Conoce tu lugar

Aunque discrepe con ellas a veces, siempre me fascinan las autoras de Sociological Images (SI), por su decidido empeño en mostrarnos cómo la publicidad trabaja con la consistencia de la gota malaya para conformar nuestros roles sociales. Por supuesto, la infancia es un objetivo esencial, y en SI rastrean sin piedad la mercadotecnia estadounidense, pero aquí no nos andamos con chiquitas, veamos esto del catálogo de Imaginarium:



La toalla de niño (azul, por supuesto) te transforma en superhéroe, la de niña (rosa, por supuesto) te convierte en una sirena. Debe quedar claro cuál es el lugar de cada uno, incluso en la playa.

¡Ah!, pero yo soy un malvado y ni con esto lograría redimirme. He visto la noticia de que, tras la enésima detención del Número Uno de ETA, se especula con que la jefatura de la banda podría quedar en manos de dos mujeres. No me resisto al chiste misógino, esta vez seguro que estamos ante el final definitivo del grupo terrorista.

viernes, 21 de mayo de 2010

Fanáticos


Este hombre es Lionel Barber, director del Financial Times, el periódico que se ha negado a publicar un anuncio de Amnistía Internacional que denuncia las fechorías de Shell en Nigeria.

Y es que ya que llevamos unos días hablando de censura y de fanáticos, no estaría mal recordar quienes son los que hoy con más fuerza nos imponen sus dogmas, los económicos, que sólo reparten miseria. Y lo bien que le sienta el turbante bomba a Lionel, ¿o no?

jueves, 20 de mayo de 2010

Donde cuecen habas

Bueno hoy es el Día Mundial de Dibujar a Mahoma, este es mi retrato robot del profeta.



Podéis haceros uno igual, o seguramente mejor que el mío, con esta herramienta muy útil.

Por cierto, no os perdáis esta receta de Javier Krahe por la que piden casi 200.000 euros los talibanes de aquí, que en todos lados cuecen habas, y estos son nuestros integristas, contra los que hay que darse de bruces todos los días. Qué mejor que ver el vídeo que tanto les molesta:



Que aproveche.

miércoles, 19 de mayo de 2010

Demasiado serio

Es un principio básico del derecho que el desconocimiento de la ley no exime de su cumplimiento; a lo que siempre se suele añadir en voz baja "pero su conocimiento sí". Algo así sucede con los impuestos para las rentas más altas; lo cierto es que ser rico se basa en eso, no tanto en ganar mucho dinero sino en saber cómo evadirlo, conocer todos los trucos para saber esquivar al fisco. Por eso sigo diciendo que el anuncio de ZP de subir tasas a millonarios no será muy eficiente. No tanto porque se vayan a ir a otra parte --los ricos ya se conocen de memoria el callejero de las Islas Caimán-- sino porque para la nueva ley sabrán encontrar la nueva trampa. Lo eficaz es luchar contra el fraude ya existente, con una durísima campaña de Hacienda que sea ejemplar y eso quiere decir que incluya penas de cárcel y enormes pérdidas de patrimonio para los facinerosos. Para que el resto se lo piense dos veces.

Para completar un par de datos, lo que costó la recuperación del sistema financiero de EEUU en un gráfico:


Y una recopilación de quienes negaron que existiese burbuja inmobiliaria alguna en España desde 2003 a 2008. La economía es algo demasiado serio como para dejarla en manos de los economistas.

lunes, 17 de mayo de 2010

¡Arriba Wall Street!


Cautivo y desarmado el estado del bienestar, los mercados han alcanzado sus últimos objetivos militares. La guerra ha terminado. ¡Arriba Wall Street! Así podría ser el parte final del conflicto que se cerró la semana pasada con el anuncio de los recortes planteados por el Gobierno, una auténtica lista de cláusulas de rendición ante los ataques de unos mercados que sólo hace dos años mendigaban ayudas a los estados por los desmanes del laissez faire y que hoy, precisamente por haberles dejado hacer sin ningún tipo de contrapartida, han sido capaces de exhibir el poderío suficiente como para imponer qué tipo de política económica deben practicar los países. En su respuesta, Mariano Rajoy pidió eliminar algunos ministerios --el de Vivienda y el de Igualdad-- pero se trata de una medida equivocada; directamente podría pedir eliminar los ministerios de Economía y el de Asuntos Sociales, porque en el nuevo mundo de esta posguerra son dos cuestiones que se dictan desde la bolsa y en las que la ciudadanía ya no tiene nada que decir al respecto. Podemos marear la perdiz los próximos dos años discutiendo si Zapatero se retrasó o acertó al plantear ahora estas medidas, es un debate falso. No hay ningún tipo de decisión que tomar si sólo hay una opción posible, una elección tomada bajo amenazas no es libre. Los bienpensantes que ponderan para bien o para mal estos recortes no se han parado a pensar la increíble cesión de las democracias ante los mercados que estamos viviendo; y es pasmoso que el conservadurismo sea tan iluso como para pensar que algo así no les puede pasar a ellos. También es un falso debate pedir contrapartidas con mayores impuestos para los ricos, basta con exigir que se cumpla la ley vigente y que se luche con rigor contra el fraude fiscal, contra los artificios contables, contra los que construyen su riqueza falseando contratos. ¡Qué tonto!, se me olvidó que precisamente esa es la guerra que hemos perdido.


domingo, 16 de mayo de 2010

Una solución verde

Pues sí que hay alternativas que no sean neocon al recorte de déficit que se ha impuesto a los Estados. En Público ofrecen algunas ideas; yo aporto aquí una propuesta más que vi en Reddit.



Se trata de un retoque con photoshop de un cartel de la Fundación Industrial de la Unión de Cerveceros de EEUU; publicado en el año en el que se terminó con la Ley Seca. Lo hermoso es que los retoques apenas se reducen a cambiar Beer (cerveza) por Weed (yerba). Y se entiende muy bien. La legalización de la marihuana es tan positiva para la sociedad que sus beneficios son evidentes para diversos sectores sociales: el policía te dirá que con la colaboración de los productores, la ley se cumple mejor; el doctor que, con un consumo moderado, sirve para abrir el apetito; el granjero que supondrá un salvavidas para sus ventas; y, los más importantes, el ama de casa que sabe cómo ameniza las fiestas con amigos y el recaudador de impuestos que explica la fuente de ingresos que suponen para el Estado lo que ayuda a bajar otros impuestos.

Siempre ha defendido la legalización por una cuestión de derechos civiles, para aumentar las libertades individuales; es también --y hoy resulta especialmente pertinente-- una forma lícita de dinamizar la economía. Pero más que nunca sería una cuestión de justicia poética. La prohibición de las drogas, y su consecuente impulso de la mafia narcotraficante es un ejemplo perfecto de cómo funciona el capitalismo salvaje, un lugar donde no hay más ley que la de la selva, donde las vidas no valen nada, no existen controles sanitarios y la iniciativa privada es sinónimo de crimen. No hay ninguna diferencia entre la Camorra, la Ndrangheta, el cartel de Cali o los principales actores de los hedge funds. Ninguna. Por regular algo se empieza.

viernes, 14 de mayo de 2010

Las riendas de la evolución


A la pregunta de ¿Qué hipótesis de ciencia ficción te parece más factible? los lectores de este blog han respondido:

--La colonización de otros planetas: 16 (32%)

--La evolución dirigida por la tecnología genética: 29 (58%)

--La guerra contra las máquinas: 5 (10%)

Desde el principio la apuesta por la evolución dirigida ha sido la más fuerte aunque la colonización de otros planetas ganó muchos adeptos en el último momento. ¿Lo veis posible? Quizá algún satélite de Jupiter, quizá algo se pueda hacer en Marte. Todo lo que hay más allá del Sistema Solar parece de verdad inalcanzable, aunque a mí particularmente me seduce la idea de una nave gigantesca en la que una enorme tripulación se ha juramentado para cruzar el espacio y llegar a otro mundo dentro de varias generaciones. Los primeros --hasta los nietos-- parecen seguros de la misión pero con el paso de los siglos, los herederos parecen perderle el respeto y no le ven sentido, no hallan un lugar donde asentarse, los fundamentos de esa mini civilización se resquebrajan y, entonces cuando menos se lo esperan, aparece un lugar, o un vecino... No sé, si nadie se anima voy a tener que escribirlo yo.

Pero la victoria es contundente para la evolución dirigida. Hay dos obras en este asunto fundamentales. Gattaca, porque es extremadamente realista y plantea los problemas sociales de discriminación que se plantearán (no lo dudo) en el momento en que se puedan seleccionar los mejores hijos. La otra es Las partículas elementales de Houellebecq (hablo del libro, no he visto la película). ¡Atención Spoiler! si quieres leer el libro (y yo lo recomiendo) no leas esto.

Al final de Las partículas elementales la trama se descubre como el relato compasivo de una nueva humanidad que rinde tributo a la nihilista desesperanza de sus ancestros, nosotros. La nueva humanidad, que no necesita religión porque ha encontrado en la ciencia paz y respuestas, no tiene sexo ni género, es andrógina, ha tomado las riendas de la evolución y de su propio destino. Es un final muy bonito, y está bien trazada la forma en la que se forja, con sus profetas, sus lemas y sus marginados. No negaría que, al leerlo, me pareció un futuro deseable.

Me sorprende los pocos que han creído en una rebelión de las máquinas contra sus creadores. Con lo bien que nos ha salido Galáctica y luego Cáprica. Con la terrible evidencia de cómo se controlan las bolsas de los mercados, algo que vi en Escolar.





¿Por qué no están con nosotros?


Todo lo que ha rodeado al proceso al juez Baltasar Garzón ha sido asqueroso. Lo fueron los denunciantes --Falange y Manos Limpias--, lo fue el juez instructor Varela cuando se dedicó a corregirles a los ultraderechistas sus escritos de acusación; ha sido asquerosa la premura con la que se abrió el juicio oral cuando Garzón buscó una salida a La Haya y, hoy, para rematar la inmundicia se acordó por unanimidad la suspensión del juez con la asquerosa sospecha de que esa unanimidad era un pacto para acordar que se le permitiera irse al tribunal internacional. No ha sido así, la decisión se ha aplazado. Y al hedor de la venganza personal contra el juez se suma ahora el de la vendetta política por tocar casos de corrupción de los amos de la finca y, lo peor de todo, la patada en el culo a las víctimas de la represión franquista. No es ningún secreto que, para muchos jueces conservadores, la memoria histórica es tabú; algo que no debe desatarse.

El pasado martes, en la presentación en LibrOviedo de El violinista de Mauthausen, de Andrés Pérez Domínguez, recordaba una anécdota del III Reich que, lo dije, me parecía oportuna para el caso de la memoria histórica en España. Era el de un sacerdote católico encarcelado por sus discursos públicos de denuncia ante las barbaridades que comenzaba a cometer el gobierno nazi en sus inicios. Su obispo acudió a visitarle y, al entrar en la celda, le preguntó, "pero hombre, ¿qué hace usted aquí?". Y el sacerdote le respondió: "la pregunta, obispo, es ¿por qué no está usted aquí conmigo?".

Quiero decir que si el tema de la memoria histórica se ha politizado es porque sigue habiendo políticos que ven a los enterrados en las cunetas como rojos traidores de la anti-España; que si divide a la sociedad es porque hay una parte de ella que no quiere unirse sino someter al resto, que la pregunta no es por qué nos interesan las cuestiones de la memoria histórica, sino que la pregunta es ¿por qué no están con nosotros?

Y la respuesta es terrible. Puestos así, digamos que ya es hora de acabar el trabajo que quedó a medias. Que una nueva generación puede y debe revisar la Transición porque se hace necesario (y yo no soy de los que abominan de la Transición, se hizo lo que se pudo en su momento; pero si ahora podemos hacer más ¿quién se niega y por qué?).

lunes, 10 de mayo de 2010

Cuento de estupefacientes


Imagine que un cartel del narcotráfico acumula suficientes ingresos como para pagarse un poderoso ejército privado. Tan poderoso que hasta logra fletar un portaaviones y luego lo dirige a unos kilómetros de la costa española desde donde se dedica durante varios días a enviar cazas y bombarderos para destruir estratégicas instalaciones industriales. Durante sus ataques el cartel no oculta que tiene algunas reivindicaciones para cesar su ofensiva; exige cambios legislativos para que la policía no pueda intervenir en sus operaciones y además que las administraciones desmantelen los programas de desintoxicación de los adictos porque les restan clientela. Al susto de los bombardeos le sucede el asombro de ver que entre las principales figuras de la lucha antidroga se suceden los llamamientos a cumplir con urgencia las peticiones de los narcotraficantes y además le explican que el ejército español no debería entrometerse porque eso de los portaaviones, los cazas y los bombardeos hay que dejárselo a los narcotraficantes que son los que de verdad saben de eso. ¿Cómo se quedaría? Estupefacto, es lógico, este es un cuento de estupefacientes.
Pues despierte porque es una parábola muy aproximada de lo que ha sucedido en las últimas semanas con la economía española, que, como tantas otras en Europa, es víctima de una campaña interesada de un grupo privado que se ha hecho lo suficientemente poderoso para poder plantar cara a los Estados gracias precisamente a la desidia de los gobiernos de los últimos 20 años y a los chamanes de la mano invisible del mercado. Se hace cada vez más preciso que las riendas del dinero queden en manos de poderes elegidos democráticamente porque los que las tiene ahora no lo son ni mucho menos. Y siguiendo con la metáfora del cuento, estaría bien llamar traidores y quintacolumnistas a quienes creen que pueden sacar algún beneficio de estos ataques.



No para cualquiera (10-05-10)

miércoles, 5 de mayo de 2010

Monstruos modernos


Nos dicen: “Es necesario apaciguar a los mercados”. Las bolsas están nerviosas, los rumores hacen que se desplomen, especuladores sin nombre apuestan al fracaso de países enteros y luego juegan todas sus bazas para que se cumplan sus lucrativos pronósticos. Es preciso calmarlos, nos repiten ya todos los expertos de forma unánime, dicen que hacen falta sacrificios para saciarlos. ¿Cuáles? A los monstruos antiguos sin rostro, a los dragones, se les entregaban vírgenes doncellas; pero eso hoy es una ordinariez y algo demasiado fácil de comprar para el moderno leviatán que nunca necesita pagar en efectivo porque sus tarjetas de crédito se aceptan en todos los bazares. No, los sacrificios que exigen son mucho más mundanos, que se bajen los salarios, que se rebajen los derechos laborales, que la edad de jubilación se extienda hasta rozar la esperanza de vida.
Los economistas, los tertulianos, todos repiten la misma consigna, que es necesario hacerlo, que no hay escapatoria, no habrá otro modo de que dejen de zarandearnos. ¿Quieren decir entonces que de nada sirven nuestros parlamentos, lo que decidimos en las urnas, ni nuestras leyes? No, son otros los que deben decidir cómo se construye la sociedad que vamos a habitar y su legitimidad no se basa en ningún proceso electoral de ningún tipo, ni siquiera en el menor argumento racional. Hay que hacer lo que hay que hacer por puro terrorismo, porque si no se toman esas medidas nos vapulearán hundiendo nuestras arcas públicas. Es simple y llanamente un chantaje, una pistola cargada y puesta en la sien. Lo increíble es que tanta gente defienda ya a cara descubierta que debe gobernarnos y decidir nuestro futuro un oscuro grupo de plutócratas en vez de nosotros mismos, no sé si se acuerdan, de esa forma que se llama democracia.
La bolsa española se desplomó ayer por un rumor sobre la fantástica necesidad del país de requerir un rescate de 280.000 millones de euros. Una información falaz que, pese a todo, ha podido cumplir con precisión sus propósitos de terrorismo financiero. La crisis es un golpe de Estado para aniquilar la menor posibilidad de que la voluntad popular pueda regular racionalmente el funcionamiento de los mercados. ¿No? El origen de la crisis está en la especulación financiera con paquetes hipotecarios que se sustentaban en la nada y que arrastraron todo a su paso cuando de derrumbó su fraude piramidal; ni uno solo de los economistas, de los tertulianos, ni de las agencias de calificación que hoy proponen seguras recetas de prosperidad dijo una palabra en su contra. No lo hicieron por un prejuicio dogmático, el de que la libertad de mercado, su mano invisible, no podía equivocarse jamás. Pero eso es como tratar de que los adultos sigamos creyendo en los Reyes Magos y el ratoncito Pérez; es como si la NASA enviara sus naves al espacio no en función de cálculos orbitales sino de si los astronautas que las pilotan nacieran bajo el signo de Sagitario y Géminis. Incluso los más sesudos y convencidos expertos liberales reconocen que los mercados funcionan a base de miedo e imaginaciones, con sus fantasías ganan y pierden millones en unas pocas horas. Pero las consecuencias de sus actos son pavorosamente reales para el común de los mortales: paro y miseria.
Sí que es verdad --como tanto nos repiten-- que los gobiernos, también el nuestro, se han demorado demasiado y no acaban de tomar decisiones ejecutivas. Pero se equivocan en el objetivo. Lo que ya no se puede aplazar no es ninguna reforma laboral sino el sometimiento de esa bestia en que se ha convertido el mercado. En las historias de monstruos antiguos sin rostro el final feliz no llegaba cuando se entregaban las vírgenes doncellas sino cuando el héroe les cortaba la cabeza.



No para cualquiera (05-05-10)

lunes, 3 de mayo de 2010

Me atracó un rumano


A mí me atracó el otro día un rumano, pero me dio igual porque daba gusto verle. Iba impecablemente vestido, con un traje de diseño y una corbata de tonos atrevidos aunque guardando las buenas costumbres. El brillo de su navaja sólo podía compararse con el de su perfecta dentadura que pude apreciar con detalle porque no dejó de sonreírme durante todo el proceso del atraco. Me levantó unos 50 euros pero me convenció desde el primer momento de que se los llevaba por mi propio bien, que era una inversión de futuro. Mientras se guardaba los billetes en el bolsillo interior de la americana aprovechó para charlar un poco y no dejó de proclamar algunas verdades como puños, como que el sol y el aceite de oliva que hay en España no lo hay ningún otro sitio del mundo y que la fiesta de los toros es una maravilla que ha fascinado a artistas de toda clase a lo largo de los siglos, que es un patrimonio esencial de la patria que no podemos perder.
Otra cosa son los zarrapastrosos que se sientan últimamente en los sillones de concejales de tantos ayuntamientos o de consejeros en las comunidades autónomas; que es que es un dolor mirarlos y hasta huelen mal y yo no sé cómo han llegado tantos hasta allí. Son una plaga. Por mi experiencia sé que son unos vagos que no han trabajado en su vida, se les ve a la legua, y ni siquiera se han ocupado de aprender un poco el idioma, que continuamente dicen “de que” y cuando escriben algún documento suelen confundir “haber” con “a ver”, que es que no se quieren integrar. Y así, como no tienen oficio ni beneficio, se dedican únicamente a robar, que se están llevando el dinero de las arcas públicas por millones; todos los días salen en las noticias y yo por ahí no paso. Que se vayan ya a su país, a Suiza o las Islas Caimán, de donde coño vengan; pero que no se queden aquí, que ya bastante tenemos con lo nuestro.




sábado, 1 de mayo de 2010

La crisis es un golpe de Estado


Cuando, como ahora sucede, hay una unanimidad sofocante a la hora de pedir reformas laborales, es hora de levantar la mano y señalar con el dedo. Es pasmoso que ya sin excepción los tertulianos de toda laya se apunten a la necesidad imperiosa de abaratar el despido y promover más contratos basura para que crezca el empleo, sin duda el mayor problema de nuestro país.

Es curioso porque hablamos de un lugar donde los contratos temporales son la norma, y donde al presidente de la patronal (aplaudido y respaldado hasta la saciedad por sus colegas) cada día se le descubre un nuevo fraude. ¿No será necesario también plantear una reforma empresarial?

Nadie habla ya de reformas financieras, de acabar con los especuladores, de reformar el capitalismo, ni siquiera de una tasa a los bancos que son quienes han causado la crisis. No al menos en Europa; paradójicamente en EEUU, donde la libertad de mercado es dogma sí se lo están planteando. ¿Por qué aquí no?

Porque la UE está apunto de desaparecer víctima de una visión nacionalista conservadora. Las ayudas a Grecia se retrasan por las elecciones en Renania, una región de 18 millones de personas está a punto de hacer quebrar a toda la unión monetaria. Es necesario relanzar la idea de unión política europea --a escala continental, como EEUU-- porque sólo una entidad de ese calibre puede hacer frente a la voracidad de los mercados. No es broma, la crisis --a esta hora-- es un golpe de Estado. Son unos pocos oscuros financieros los que están jugando sus bazas en los mercados para provocar tensiones, rumores de quiebras de países. Los gobiernos de todo color han cedido todo su poder y, ante estas amenazas (muy serias) nos imponen sus soluciones: despido barato y menos derechos laborales.

¿Dónde está nuestra soberanía? ¿elegimos nosotros cómo hacemos nuestra sociedad o lo eligen por nosotros los especuladores?