lunes, 31 de enero de 2011

Empresarios de Alemania


Bueno ya está, ya tenemos reforma laboral, reforma de las pensiones, vamos a reformar las cajas para hacerlas bancos, hemos hecho todo lo que querían, seguro que ahora salimos de la crisis disparados ¿no?

No, volvamos la mirada a la economía real, a la mísera y podre cotidianidad del trabajo en España, aquí donde cuando un trabajador pierde la mano, el empresario le arroja en el hospital y le sugiere que diga que todo fue un accidente de pesca. Sería algo anecdótico si no se tratara de una repetición casi calcada de algo que sucedió hace menos de dos años.

A este lugar vendrá ahora en febrero Merkel a proponer llevarse a Alemania a los trabajadores más cualificados, muy mal negocio para nosotros, y ya surgen muchas voces clamando indignación y preguntándose cómo hemos llegado hasta aquí. ¡Ah! son muchos los culpables, pero los primeros, los más esforzados en este lodazal han sido los empresarios, son ellos los que van a dejar escapar el talento de la primera generación de españoles que ha vivido siempre en democracia porque lo único que les han ofrecido es precariedad.

¿Exagero? Leamos las dos partes (una y dos) de una entrevista reciente con el presidente de la patronal asturiana, Severino García Vigón. Tiene muchas perlas, vamos a mostrar dos:

--Ante las desigualdades que hay en los costes laborales en el mundo, él aboga por igualarnos a la baja. ¿Contratos, vacaciones pagadas, bajas por maternidad? Eso son rémoras para el desarrollo económico, mucho mejor poder explotar a niños en factorías asiáticas: No puede ser que unos trabajadores tengan todos los derechos y otros, ninguno. A los sindicatos les falta altura de miras. Porque si no hay empresas, no habrá derechos para ninguno. La mejor defensa de los derechos sociales es que haya empresas y, por lo tanto, empleo.

--Alrededor de un 20% del PIB español se mueve en la economía sumergida. Es una gran estafa porque los trabajores pierden derechos (no tienen contratos, no cotizan), supone competencia desleal para los empresarios que sí cumplen la ley, y, sobre todo, supone un robo a gran escala contra el patrimonio público restándonos recursos para Sanidad o Educación, por ejemplo. ¿De quién es la culpa? Para Vigón está claro, es de los trabajadores: Hay mucha gente que está en el paro y que lo está pasando mal. A esas personas hay que darles lo que necesiten. Pero no hay 4,7 millones de parados. Si los hubiera, habría una revolución. Hay fraude y hay gente que pide a la empresa que lo manden al paro para trabajar bajo cuerda. Eso es insostenible.


Y ante todo esto la cuestión es, ¿no sería mejor que nos trajéramos empresarios alemanes a España, en vez de llevar trabajadores allí?

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