martes, 15 de febrero de 2011

Rato, el FMI y la magia


Tienen razón los que han salido en defensa de Rodrigo Rato después de conocerse el informe autocrítico del FMI sobre los orígenes de la crisis y su incapacidad, cuando no su complicidad criminal, a la hora de tomar medidas para evitarla.

Rato no hizo nada distinto de lo que hubiera hecho cualquier otro figurín de los que antes o después han puesto a presidir ese esotérico organismo que desde hace décadas no se dedica a la economía sino a la magia, al culto a una fantástica mano invisible del mercado que todo lo arregla, y al mantra de dejar hacer, dejar pasar; que, por supuesto, se refiere a dejar hacer barbaridades y dejar pasar triquiñuelas contables.

Es, por otro lado, exactamente lo mismo que siguen predicando ahora tanto el FMI como esa inagotable cabalgata de economistas que circula todos los días por los medios y siempre repiten las mismas recetas, austeridad salarial, flexibilidad en el despido y mucho descontrol fiscal, no me vayan a tocar a los culpables de la recesión que se puede liar.

Es injusto cargar en Rato toda la culpa porque lo cierto es que se trata de una responsabilidad general del gremio de economistas, que hace tiempo que dejaron de ser un oficio serio para convertirse en videntes echadores de cartas que sólo leen la buenaventura al payo con más parné.

Hasta Zapatero salió a quitarle hierro a las críticas a Rato porque piensa que así alguno cejará en su empeño de culparle exclusivamente a él de la crisis particular española, ¡qué inocente el presidente! La crisis nos ha obligado a contenernos en todo, hay que ahorrar hasta el pensamiento, así que ha cundido la simple y barata idea de que ZP es el causante de todos los males del país y que con su marcha todo se arreglará (de nuevo los sortilegios), por arte de magia.

Bueno, no, el PP ya ha comenzado a adelantar parte de su programa, privatizar lo que quede de patrimonio público y recuperar las desgravaciones fiscales por compra de vivienda, exactamente las mismas medidas que están en el origen del ladrillazo que ha arruinado nuestra economía; la primera burbuja de Rato, luego saltó a promover la financiera global. ¡Ah! Y despedir a muchos funcionarios, más desempleo para luchar contra el paro.

No trate de entenderlo, es como lo de abaratar el despido para fomentar la contratación con la reforma laboral de Zapatero; el intelecto le dice que es una incongruencia pero estamos hablando de prestidigitación que es en lo que ha derivado el capitalismo contemporáneo: nada en su bolsillo, nada en el otro, todo en el de la banca, ¡tachán! ¡Cuando en el PP dicen “supimos hacerlo y lo volveremos a hacer” están siendo totalmente sinceros, se trata de fomentar un nuevo pelotazo que aúpe la economía antes del siguiente castañazo; es el estilo del país. Tampoco se puede decir que ZP se concentrara demasiado en contenerlo la pasada legislatura. Lo cierto es que a los primeros que protestaron contra la especulación del suelo, quienes en 2006 se lanzaron a protestar clamando “No vas a tener casa en la puta vida” fueron recibidos como desarrapados inanes. Pero ellos tenían razón y era el FMI el que se equivocaba. Pero no fue su culpa, ni de Rato, ni de ZP.

Tiene razón Iñaki Gabilondo cuando dice que la letra del himno de España era “lo compré por 30, lo vendí por 50”, y a todo el mundo le parecía un truco excelente.


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