lunes, 28 de marzo de 2011

El oxímoron del rey


El otro día saqué tiempo para ir al cine y, entre que se trata de una ocasión que ahora mismo se me presenta muy de vez en cuando y que en mi ciudad la oferta de la cartelera es muy limitada, opté por dedicarle esa oportunidad a la ganadora de los Oscar, El discurso del rey.

A estas alturas no creo que pueda aportar nada a las numerosas críticas que ha recibido. Se trata de una historia golosa porque sabe hacer muy entretenida una trama que, en realidad, no pasa de ser una anécdota algo anodina. Además, Colin Firth nos cae muy bien, es majete y supo enamorar a Bridget Jones.

Lo que me llamó la atención de la película es que se recrea en un oxímoron. Es decir, se trata de una historia de superación personal, el enésimo retrato de que el esfuerzo y la perseverancia reciben su premio con el trabajo duro y pueden sobreponerse a todos los obstáculos que injustamente la vida impone a determinadas personas desde la cuna.

Pero es que en este caso el protagonista es un privilegiado por antonomasia, nada menos que el segundo en la línea de sucesión al trono del Reino Unido; precisamente alguien que le debe todo lo que será en la vida a su cuna. Una curiosidad es este vídeo en el que se intercalan el verdadero discurso de Jorge VI y el de Colin Firth en la película, con la 7ª sinfonía de Beethoven y todo.




Sería para nota destacar lo sutilmente que se pasa de largo sobre las querencias nazis del hermano mayor del protagonista, que abdica para casarse con la divociada Wallis Simpson. También que, frente al estiramiento de la familia del sufrido Jorge VI, se nos muestre a un protagonista como padre cariñoso y su amada esposa como sencilla madre. No creo que fueran tales, ya que a quien interpreta Helena Boham Carter será efectivamente una mamá, pero la Reina Madre, y convendría completar al personaje revisitando la genial The Queen.

Pero una bonita fábula, genial para una tarde del sábado.

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