lunes, 14 de marzo de 2011

Nucleares al viento


En los cómics a Peter Parker le picó una araña radioactiva y se convirtió en Spiderman. En esta España de cómic, Fraga se bañó en Palomares y, desde entonces, es inmortal; o por lo menos, el senador más veterano que se asienta en su escaño. Nuestro Gozilla patrio sigue en la brecha y no ceja en sus análisis de la actualidad. Hoy, en la reunión de la directiva nacional del PP, Fraga ha pedido abrir un debate sobre el uso de la energía nuclear después de las consecuencias del maremoto en Japón.

Es chocante porque, después de que los problemas económicos de la crisis se enfocaran en el terreno energético y especialmente después de que el Gobierno aprobara reducir a 110 km/h la velocidad máxima en autopistas y autovías; el PP había hecho de la defensa de las nucleares uno de los temas centrales de propuesta electoral. La última vez en en Gijón, en el mitin de Rajoy en la Laboral en el el que insisitió en que un plan "serio" de energía debe incluir todas las fuentes posibles, incluída la nuclear "sin demagogia". Pero hoy ya hay un matiz, los sucesos de Japón han despertado mucha alarma, y el PP nacional destaca ahora la seguridad. La central de Fukushima ha despertado la alarma en los medios, de por sí alarmistas, y en los ciudadanos, pero sobre todo en los políticos que temen que su apoyo a las centrales les pueda pasar factura. No por otra razón, también hoy, Ángela Merkel, la referente de Rajoy en tantas cosas, ha confirmado que suspende su plan de alargar la vida de las centrales nucleares. Los políticos, claro, se mueven cuando el viento sopla.





¿Hay motivo de alarma? Pues depende. De alarma nuclear seguramente no*; el de Fukushima es un accidente muy distinto del de Chernobyl; provocado además, no por un fallo de las centrales o los reactores, sino por un desastre natural de categoría, un terremoto devastador seguido de un tsunami. Lo mejor para conocer cómo funciona la energía nuclear es recurrir a La Pizarra de Yuri, sin duda el más popular de los blogs de divulgación científica en España.

En todo caso, y sin alarmismo, me parece pertinente el debate sobre las centrales nucleares y los peligros que encierran. Sus partidarios podrán poner en el haber todas las virtudes que quieran, pero los riesgos que acarrean, incluso en casos realmente excepcionales como un gran terremoto o un ataque terrorista, son demasiado grandes. Más cuando, si hay alarmismo entre los críticos con la energía nuclear, en sus defensores hay un absoluto descaro.

Respecto a Fukushima no se ha opuesto información a las críticas sino el mantra de que todo es normal, no pasa nada, pese a que hora a hora, se confirmaban malas noticias. También se ha recurrido a llamar "irracionales" a los críticos, lo que no contribuye a un debate sosegado. Pero es que, además, se trata de un sector con bastante tendencia a ocultar los errores más nimios, como el escape de Ascó, que fue grave no tanto por su riesgo sanitario como por la tendencia a ocultarlo a la opinión pública. Y es ese oscurantismo el que luego crea alarma por visitas escolares a las centrales.

Catastrofismo, cuanto menos, mejor. Pero urge sobre todo claridad en los promotores de una energía que, no emite CO2 como el carbón; y que no tiene los costes elevados (por ahora) de las renovables; pero que sí tiene residuos muy peligrosos, y además no nos independiza en materia energética porque es necesario importar el uranio y el plutonio para su funcionamiento. Pero sobre todo, es un sector y un lobby con una absoluta falta de transparencia.




*O sí, parece que ese artículo ha sido refutado.

4 comentarios:

Small Blue Thing dijo...

Claro que el riesgo se produce en circunstancias extraordinarias... pero la magnitud de la que forman también es extraordinaria.

La clave creo que está en la palabra que tú mismo utilizas: alarmismo. La pobreza de argumentos de gran parte de los detractores de la energía nuclear (entre los que, como ya sabes, me cuento), la confusión que padecen y transmiten es tan flagrante que acaban por conseguir el efecto contrario.

Vincent Vega dijo...

NO creo que exista pobreza de argumentos por parte de los detractores de la energía nuclear, los argumentos me parecen muy sólidos.

Construir una central es caro, MUY caro. La central funciona con uranio y plutonio, elementos que debemos importar y de los que no vamos muy sobrados en el mundo, al menos no para extraerlos a un precio admisible.

Existe un riesgo bajo de catástrofe nuclear pero no es inexistente y una catástrofe nuclear no es ninguna tontería, si ocurre, ocurre de verdad, sin medias tintas. La cuestión es si queremos asumir el riesgo de que en el difícil caso de accidente grave acabemos todos con tumores por todo el cuerpo, o apostamos por energías que en el peor de los casos matan algún pájaro.

Y por ultimo los residuos, que igual ahora no nos parece gran cosas almacenarlos, pero cuando dentro de 100, 200, 300 años sigamos con las piscinas (muchas piscinas), veremos..

Mangeclous dijo...

La extracción de uranio y la construcción de las centrales son fuentes muy importantes de emisión de CO2. En cuanto a los costes relativos de las renovables, quizá no sean tan altos si en el coste de las nucleares se incluye la factura de la "limpieza" y las subvenciones que recibe.

Ibán dijo...

Esta vez el que se mueve es el viento nuclear. Veamos qué más cambios de postura respecto al tema asistimos estos días