sábado, 19 de marzo de 2011

Que sí, que sí

A la hora que escribo esto, los primeros aviones franceses han comenzado a sobrevolar Libia y España dirige su aportación militar a Italia, para participar en lo que hoy es una zona de exclusión aérea y mañana ya se verá. Dos periódicos conservadores han coincidido hoy en su titular acerca de esta noticia:




Quizá dentro de unas décadas ya no se entienda la nada sutil gracieta de La Razón y ABC; que hoy resulta evidente. Zapatero, que fuera abanderado de las manifestaciones contra la guerra de Irak, hoy apoya una nuevo conflicto.

Claro, hay diferencias nada sutiles. Primero que se trata de una acción militar completamente legal, y amparada por Naciones Unidas. Tanto es así, que si se quisiera comparar la foto de las Azores (con Aznar, Blair y Bush, y Barroso también), ambos diarios mirarán dentro de unos años a su hemeroteca y no podrán negar que Zapatero comparecía en Madrid acompañado del secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki Moon.

No es que me complazca en la guerra, y reconozco la coherencia pacifista de quienes se oponen al ataque a Libia y que también se opusieron al de Irak y a la intervención en Afganistán. Aunque me molestan los que se lamentan por la pasividad internacional con Gadafi mientras aplasta la rebelión, y también se lamentan de que se decidan a actuar. Pero me llama más la atención ese rencor conservador, ese nihilismo que revelan y que demuestra que, en el fondo, les importa un pimiento Libia, España, Irak, la participación en organismos internacionales, el cumplimiento de los tratados, o lo que sea. La de Irak fue una guerra en la que se anunciaron armas de destrucción masiva que no existían, que se ligó a Al Qaeda aunque no hubiera relación alguna, pero nada de eso importa. ¿Guerra? Que sí, que sí. Lo que importa es quién lo haga, los nuestros o los otros.

¿Quieren motivos para indignarse con la participación española en pantomimas internacionales con sátrapas de la peor especie? Hay muchas para elegir, pero precisamente hoy, una delegación del Senado ha estado en Arabia Saudi, vendiendo un AVE de Medina a La Meca, y felicitándose de lo que bien que lo hace todo los saudíes. Sí, los que han entrado a sangre y fuego en Bahrein para aplastar las revueltas contra su monarca. Donde se corre la Fórmula1 es Bahrein, donde no dejan conducir a las mujeres es Arabia Saudi.

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