miércoles, 6 de abril de 2011

El abrazo del oso


Primero fueron los grandes empresarios con Botín a la cabeza, hoy ha sido el Financial Times. A Zapatero le llueven los elogios de un cielo nublado que no es precisamente el que uno espera encontrar en un horizonte socialdemócrata. Puede que tanta palmadita en la espalda sea bienintencionada o puede que no, pero con unas expectativas electorales pobres en el lado izquierdo del PSOE, estos halagos son más bien como el abrazo del oso. Quizá en Ferraz crean que podrán sacar a pasear estos elogios en campaña como si fueran un buen argumento contra la tesis del PP de que es Zapatero el que crea desconfianza en los mercados (y ya vemos que, más bien, es al contrario). Qué inocentes; a la oposición le resbalan esas cosas, y a su prensa afín y a su electorado también. Al propio no; y, de hecho, sería una cuestión tan inútil como cuando se esgrime lo corruptos que son en el otro lado, vean cómo puede afectar el caso de los ERE en Andalucía y cómo va a afectar en Valencia. Para el votante del PP sólo está mal la corrupción de los demás, la de los suyos es el orden natural de las cosas.

Hay, además, algo de cinismo malvado en lo que dice el Financial Times. Si lo que se destaca es que, a pesar de los profundos problemas de Portugal (con una deuda desorbitante y, allí sí, un gobierno interino) el temor de contagio a España ya se ha despejado ¿cuáles eran nuestros problemas? Seguimos teniendo la misma tasa de paro y el crédito sigue sin fluir a las empresas igual que antes, ¿sólo era cuestión de que se aprobara la reforma laboral y la prolongación de la edad de jubilación para que España recuperara la buena fama? Podréis darme las explicaciones más sesudas y acompañarlas de gráficos e informes con colorines; yo lo llamo terrorismo financiero, puro chantaje y si aflojan la mano es porque hemos cedido. Pero se mantiene el engaño de la crisis una vez más; siguen sin atajarse los problemas reales de la economía (especialmente el mercado negro) y simplemente se siguen dando ventajas a la plutocracia financiera que creó esta crisis.

Paul Krugman fue el primero en decir que, dado que España no podía devaluar su moneda (por estar integrada en el euro) tendría que devaluar el trabajo, es decir los salarios, para competir mejor. De alguna manera ha sugerido lo mismo el ministro de Trabajo, Valeriano Gómez; y el inefable Miguel Ángel Fernández Ordóñez; MAFO, que insiste en darnos consejos sobre el mercado laboral mientras cada día descubrimos que en lo suyo, que es ocuparse del sector financiero español, no ha hecho un gran trabajo. Primero con Caja Castilla La Mancha; después la del Mediterráneo, la CAM, que casi arruina la fusión liderada por Cajastur. No parece que MAFO sea muy productivo, ni que se le dé muy bien lo que tiene que hacer, pero cuesta un huevo de verdad despedirle; empecemos por aplicarle a él algo de flexibilidad laboral, que hay que predicar con el ejemplo.

No hay comentarios: