lunes, 9 de mayo de 2011

Catequesis en la escuela


Para la candidata del PP a la presidencia asturiana, Isabel Pérez Espinosa, hoy tocaba hablar de educación. Ha hecho una serie de propuestas variadas, pero quiero destacar una que me parece lamentable, la de negociar "un convenio marco que regule las condiciones laborales de los profesores de religión y promoverá un área de religión "de calidad" en la escuela pública, en la que se refuercen los valores éticos y la educación integral de los alumnos".

Espinosa recalca las condiciones de los profesores de religión pocos días después de que una sentencia obligara a la readmisión de una profesora que se casó con un divorciado. Cierto, es curioso que siendo ella una profesora de religión acudiese a defender sus derechos laborales a los tribunales en vez de recurrir a las ordalías, pero lo que pone de manifiesto este fallo es lo absurdo de mantener en la escuela pública una asignatura que no tiene nada que ver con la educación y sí con el adoctrinamiento. Para más inri, es el Estado el que paga los sueldos de estos profesores pero es la Iglesia quien los elige y sanciona con criterios a menudo basados en el integrismo.

La noticia de la decisión de Espinosa de impulsar la catequesis en la escuela, en vez de en las iglesias donde corresponde, llega en un mal momento para el laicismo en Asturias ahora que el Tribunal Superior de Justicia de la comunidad ha dado su espaldarazo a que los colegios concertados (los dos del Opus en el caso asturiano) que separan a los alumnos en función del sexo sigan recibiendo fondos públicos. Fue el anterior gobierno del PP en Asturias (en la presidencia de Sergio Marqués) el que concertó por primera vez estos colegios.

2 comentarios:

Mauro Fdez. dijo...

Incluir la religión en las escuelas no está mal. Es un tema que afecta a muchísimas personas y no debería de quedar en la ignorancia dicho tema.

Aunque lo que sería más correcto, sería una asignatura de cultura general donde se enseñase lo que significan las religiones, en plural.

El monopolio religioso que en España mantiene disimuladamente y subvencionada con total desfachatez por políticos temerosos de perder los votos de los católicos, esta falsa, cínica y demencial religión (como todas), es insultante.

Si en la educación general se impartiera la enseñanza de todas las religiones, o al menos de las más representativas, sería bueno para que los estudiantes tomaran conciencia de todo este circo y evolucionaran.

BlueLady dijo...

Creo que en 1º de ESO se estudia historia de las religiones con caracter general. Imagino que en alguna carrera de letras se ampliará el tema. Quizá en Sociología, no estoy segura la verdad.
En cualquier caso tenemos muchos ejemplos en europa dónde la religión no está incluida en la enseñanza obligatoria sino que es algo opcional. En Alemania, por poner un ejemplo, son los feligreses los que sostienen a la iglesia de su pueblo. El trato con el párroco es mucho más directo y familiar. Conviven varias confesiones; católicos anglicanos y protestantes, entre otros, con la particularidad de qué los dos últimos, además de que pueden tener esposa, comparten templo.
Algo que me llamó mucho la atención fué el hecho de que al entrar en una iglesia anglicana/protestante los bancos de los feligreses estuvieran alrededor y a la misma altura que el "púlpito" del sacerdote. Un detalle simpático fué el recibimiénto, por parte del capellán, de sus feligreses a la puerta de la iglesia. Saludando a muchos de ellos por su nombre de pila. La verdad es que se lo trabajan.
Como anécdota diré que uno de los días que asistí a un oficio religioso en Elmenhorst un pequeño pueblo a 30 km. de Hamburgo. Los niños más pequeños estaban sentados en el suelo, alrededor del sacerdote, que en ese momento estaba recitando su sermón. En un momento dado uno de los chiquitines se tumbó literalmente en el suelo y levantó ligeramente la sotana del padre asomandose a su interior. El sacerdote, sin perder la sonrisa ni hacer absolutamente ningún gesto extraño, lo levantó del suelo sonriéndole. Inmediatamente la madre cogió a su niño, ante la risa contenida de los feligreses y el sermón continuó como si nada hubiera pasado.
Ese detalle y la casi ausencia de imágenes religiosas, a excepción de una pequeña y simple cruz, hacen el oficio mucho más próximo realista y humano.
Dicho ésto. Creo que es preferible que en las escuelas se enseñen otros valores más acordes con lo que los niños y los jóvenes se van a encontrar a lo largo de su vida.
A conocer la Constitución, a saber qué derechos y qué obligaciones tenemos como ciudadanos, a respetar la diversidad, a pensar libremente...
Una educación, por otro lado que siempre debe estar apoyada por los padres.