martes, 31 de mayo de 2011

Escandalera underground


Nunca, en muchos años, como ahora el futuro inmediato de Asturias se decide en un punto geográfico radicalmente concreto, un ónfalo astur tan evidente como es en estos días la plaza de la Escandalera en Oviedo. Se la puede mirar a la manera en la que, en los mapas on line de internet, se juega con el zoom para verlos más de cerca. Hasta el asfalto. De hecho, premio Príncipe de Asturias mediante, la capital asturiana fue de las primeras ciudades españolas en fotografiar sus calles para poder visionarlas al detalle en Google. Se pueden ver las ventanas de Oviedo, pero asomarse a ellas es otra cosa. Por arriba, la plaza de la Escandalera acoge una acampada y espacio de debate que, junto a lo variopinto del episodio, supone una advertencia honesta de regeneración, transparencia y participación ciudadana. Bajo su suelo, la plaza acoge un aparcamiento subterráneo que es el objeto de deseo en la negociación de los dos partidos que pueden formar gobierno en Asturias. Su futuro se mira a largo plazo en la superficie donde exigen más democracia; pero a corto plazo se mira hacia el fondo donde se calcula la que ya hay en metros cuadrados. Uno de los partidos quiere entregar el túnel; porque se debate la posesión de una oquedad, a nuevas manos para saldar una deuda grave en el ayuntamiento; el otro retribuye la promesa de mantenerlo en las que ya lo poseen. La Escandalera es underground pero solo si se le levanta la falda; por la parte de arriba es un foro, pero por la parte de abajo no.


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