martes, 3 de mayo de 2011

Extorsión y patronal


En vísperas del pasado 1 de mayo se conocieron dos noticias relevantes; una, las cifras de la Encuesta de Población Activa que elevan el número de parados prácticamente hasta los cinco millones de personas; la segunda, que ETA había anunciado a las patronales vasca y navarra que ya no pretende utilizar más con ellos la extorsión del denominado impuesto revolucionario. Ahora bien, a la vista de una tasa de paro que supera el 20%; el mismo porcentaje de nuestro Producto Interior Bruto que se mueve en la economía sumergida y pese a una reforma laboral que ha servido para abaratar el despido, ¿cuándo piensa anunciar la patronal española que dejará de extorsionar a los trabajadores de este país?

Es decir, ante los alarmantes datos del desempleo escuchamos constantemente que es necesario cambiar más las relaciones laborales, en el sentido de restar derechos a los trabajadores, trabajar más horas con rebajas de salarios; se dice que hay que flexibilizar un mercado laboral “demasiado rígido”. Pero lo cierto es que buena parte de nuestra estructura económica se ha construido sobre la precariedad; se hizo en época de bonanza y se padece con más crudeza ahora en la recesión. ¿Qué es necesario flexibilizar en un sistema en el que se ha permitido encadenar durante años contratos temporales, a veces con días de duración; en el que (salvo el sector turístico) sistemáticamente se despide a trabajadores en verano para no pagar las vacaciones y se les vuelve a llamar para los mismos puestos en otoño? Y eso en los casos en los que se ofrecen contratos; lo cierto es que la fundación de las cajas de ahorros, Funcas, ha calculado que el número de empleos en el mercado negro ronda los cuatro millones. De ser cierto, si la patronal cumpliera la ley estaríamos rozando el pleno empleo y el déficit de las arcas públicas se reduciría considerablemente. Constantemente oímos quejas de empresarios sobre la morosidad de las administraciones públicas en sus pagos; pero ¿de dónde creen que sale el dinero para pagarles? ¿no se dan cuenta de que estafando a la Seguridad Social y al Estado, evadiendo impuestos, están favoreciendo esa morosidad? Ha sido en España, y no en un remoto país a medio civilizar, donde en dos ocasiones (una y dos) se ha arrojado a un trabajador mutilado a las puertas de un hospital mientras su patrón huía en coche para escaquearse del molesto asunto.

Nos han dicho que, para salir de la crisis, todos tendremos que cambiar de mentalidad, todos tendremos que prepararnos para un nuevo modelo productivo; pero los cambios solo están siendo asumidos por los currelas. Para ellos ha habido reformas impuestas de un día para otro, lo tomas o lo dejas. El plan del Gobierno para sacar a flote la economía sumergida contempla un plazo de entre tres y cuatro meses para que los empresarios ladrones se dignen a cumplir la ley que ya existía; y no se reconocerán las cotizaciones de los trabajadores que regularicen su situación. El Gobierno dice que no es una amnistía, pero es como una ley de punto final que dejará impunes a algunos de los principales culpables de nuestra crisis particular. Así se penaliza a quien sí cumple la ley y trata de seguir las reglas en una maraña de burocracia. Pero a estos hay que preguntarles ¿por qué no son los primeros interesados en que distingamos bien a emprendedores de explotadores?


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