sábado, 28 de mayo de 2011

¿Nos hacemos un 68?



Del "bajo los adoquines está la playa" y el "prohibido prohibir", hemos pasado al "manos arriba esto es un contrato", "no hay pan para tanto chorizo", o "si no nos dejais soñar no os dejaremos dormir". Entre mayo del 68 y el mayo que le pone la M al 15M de 2011 han pasado muchos años y muchas cosas; son muy diferentes y se parecen también.

A menudo se critica de mayo del 68 que se dejó embelesar por su propia leyenda; que si todos los que aseguran que estuvieron aquel mes de aquel año en París hubieran estado realmente allí, la revolución hubiera triunfado abrumadoramente dado el número masivo de participantes con los que hubiera contado. Y también que salvo honrosas excepciones, algunos de sus afamados protagonistas renegaron ya maduros de sus afanes juveniles; o peor aún, no reniegan de palabra pero sí lo hacen con una trayectoria vital que ha terminado por convertirse en exactamente lo mismo contra lo que dicen luchar. Además, pese a los hermosa, fotogénica y creativa que fue esa protesta, las elecciones las ganó el conservadurismo de De Gaulle.

Por no aburrir, y porque otros que saben más que yo ya han escrito mucho sobre este asunto, resumiré que Mayo del 68 apenas aportó cambio político, sus aportaciones al pensamiento y la filosofía fueron muy escasas; y sin embargo, logró una enorme victoria en el imaginario colectivo y cambió efectivamente muchos usos y costumbres sociales, fue un hito para lograr una sociedad más abierta y diversa, que se plegara menos a los convencionalismos.

El 15M se fraguó en vísperas de unas elecciones municipales. En él confluyeron varios movimientos, desde plataformas creadas en internet como Democracia Real Ya o No les Votes hasta indignados sin ningún tipo de adscripción política ni vínculo generacional. Las manifestaciones de ese domingo fueron más numerosas de lo que nadie hubiera imaginado y a ellas les siguieron las acampadas, que fueron una acción espontánea y no premeditada, que nació en Madrid y se repitó miméticamente en otras ciudades españolas. Al ser un movimiento no jeráquico y horizontal pronto surgieron muchas discrepancias y, hasta que la semana pasada se fraguó un consenso de mínimos con muchas dificultades, lo cierto es que cada parte ha hecho la guerra a su manera. En las acampadas se han visto acciones geniales de gran capacidad organizativa, y también espectáculos patéticos de puro perroflauta. Pese al cansancio, a la presión de los reaccionarios y las disensiones; ayer todas las concentraciones se revitalizaron con las muestras de apoyo al brutal desalojo de al acampada de Barcelona por parte de los Mossos pésimamente dirigidos por el gobierno de CiU en la Generalitat.





No queda muy lejos el día en que las acampadas tendrán que desaparecer, ya sea porque los acaben desalojando por la fuerza o porque se decida dar un paso para llevar las protestas a otro nivel. Las peticiones de Democracia Real Ya, con demandas de más transparencia y participación ciudadadana en la vida política son más importantes que las asambleas populares; aunque estar en la calle les da una visibilidad y una relevancia que difícilmente se puede lograr solo en internet. También es cierto que solo en internet se puede coordinar una protesta intermitente y a gran escala que logre llegar viva hasta las elecciones generales. Mayo del 68 logró muy poco en la realpolitik aunque lograra que su paradigma cultural fuera hegemónico en las décadas siguientes; ¿qué quedará del 15M que tiene a la vez su fuerza y su debilidad en ser un movimiento sin cabeza, en ser un movimiento de propuestas generales y no concretas?

Porque además se moverá entre dos comicios de abrumadora victoria conservadora, lo fueron las elecciones municipales y parece bastante posible que lo serán las próximas generales.

Hay dos artículos sobre la influencia del 15M en las elecciones, este de Metroscopia que concluye que sí tuvo un peso efectivo en la Comunidad de Madrid (se circunscribe a la capital, nada más) en especial entre el voto joven que se decantó por partidos minoritarios; y este análisis de Ricardo Galli que trata de justificar los resultados de la campaña de No les Votes.

El artículo de Galli es un bonito brindis al sol, y no lo digo por la plaza. Efectivamente el balance de No les Votes está bastante descompensado; solo ha sido efectivo contra el PSOE, y ni CiU ni PP han notado un rasguño. Desde que naciera No les Votes hasta el 15M sus promotores se esforzaron por explicar que pedían que no se votara a los tres partidos; hasta el 15M, en la semana previa a las elecciones muchas de las peticiones a favor del voto en blanco o nulo ya no recibieron respuesta, en algunos casos de aplaudieron. De hecho en el cuadro de Galli se suman votos blancos y nulos, ¿en qué quedamos? Cuando el informático explica su éxito y reflexiona que el objetivo de cara a las generales es convencer a los votantes del PP no sé si me encuentro ante una increíble muestra de ingenuidad o de cinismo. Espero que lo primero; porque lo cierto es que el electorado conservador no castiga ni la corrupción, ni los escándalos, ni desde luego la Ley Sinde y se carcajea de las acampadas con los mismos argumentos que, de broma, expone a veces @masaenfurecida.

¿Nos hacemos un 68? Es el principio de un chiste sexual; porque la respuesta a cómo se hace eso es "tu me la chupas y yo te debo una". Y es algo de lo que ha pasado por aquí cuando toda la presión de las protestas se ha concentrado en el PSOE y al PP ni le ha tocado. Es lógico, al fin y al cabo es el partido que gobierna, solo al PSOE se pueden achacar los errores que le han llevado a la derrota (hay simpatizantes socialistas que piensan que las acampadas les han perjudicado, es un gran error); pero también solo su electorado es susceptible de escuchar este tipo de argumentos y castigar en las urnas.

Hay un lema de las acampadas que está muy equivocado, y es el de No nos representan. Entiendo lo que quieren decir pero lo cierto es que sí nos representan los cargos electos salidos de las urnas, nos van a representar gobiernos conservadores en la práctica totalidad de los gobiernos autonómicos y municipales y muy pronto en el Ejecutivo Central. Lo harán porque tendrán toda la legitimidad de las urnas para hacerlo y un partido que llegue a recibir tal respaldo masivo no se parará a pensar si tiene que escuchar a nadie nada, ¿para qué?

Nos deberán una, pero no nos devolverán sexo oral sino anal sin lubricantes. Cuidado.

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