viernes, 10 de junio de 2011

Del rigor de la flexibilidad




En el cuento Del rigor de la ciencia , Borges imagina un imperio en el que la cartografía desarrolla tal maestría que acaban construyendo un mapa del imperio del tamaño del mismo imperio. Pero, como es tan exacto y preciso como inútil, terminan su ruinas abandonadas habitadas por las fieras. En España hace siglos que se pone el sol todos los días y, sin embargo, nos parecemos mucho a ese imperio con nuestras reformas laborales. Es decir, cada vez se concretan más medidas para facilitar el despido, nuevas modalidades de contratos más precarios, todo lo que suele llamarse flexibilidad para alentar a la patronal para que favorezca el empleo. Pero no llega. ¿Para qué?, ¿para qué sirve legalizar, con exactitud y precisión, contratos de días u horas de duración, o rebajas en las cotizaciones si en la práctica quedan impunes quienes no formalizan ningún contrato ni pagan a la Seguridad Social? Con acierto, por una vez, el Financial Times destacaba esta semana que el problema de España es que el 20% del PIB se mueve en la economía sumergida, incluso en época de bonanza la mejor tasa de paro superaba el 8% lo que en cualquier país industrializado sería síntoma de una grave recesión. Quiero decir que de nada nos sirve mantener tanto rigor en la flexibilidad si resulta del todo inútil porque no se persigue a quien no cumple la ley y por eso da igual cambiar las leyes. La reforma laboral y de los convenios será precisa pero inútil, una ruina abandonada en la que seguiremos conviviendo con las fieras.


No para cualquiera (11-06-11)

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