martes, 28 de junio de 2011

La gata al gatu


Hay un capítulo de los Simpson en el que, para destacar lo vejestorio y obsoleto que es el señor Burns (el malvado dueño de la central nuclear de Springfield), le muestran en la oficina de correos pidiendo enviar un telegrama a Prusia Oriental y preguntando cuándo parte el autogiro. Algo pasa cuando los dos partidos que por afinidad ideológica (y casi consanguinidad, porque vienen del mismo sitio) podrían formar más fácilmente gobierno en Asturias llevan un tiempo dirigiéndose cartas postales --no correos electrónicos, ni pensar en mensajes en el Whatsapp, ¿qué clase de brujería es esa?-- para citarse y reunirse en vano, demorándose en desencuentros; echando la gata al gatu como dice el refrán asturiano, que es exactamente lo mismo que los modernos llaman procrastinación.

Tan poca prisa hay, y eso que el lema de la campaña era la promesa de trabajar a tres turnos, que la investidura del próximo presidente se retrasa hasta el 12 de julio, y si no hay mayoría suficiente incluso más allá hasta el día 15. Claro que en la jornada señalada se tendrá que poner fin a la jugosa estrategia de vender complots como el pacto de la Zoreda y habrá que ponerse a hacer algo concreto, aunque sea a un turno solamente. O no, quizá el gatu quiera seguir rehuyendo a la gata un poco más pensando en otra oportunidad (las generales, otra convocatoria en Asturias en un año) para cazar una perdiz mayor bien mareada. Puede que sea una buena estrategia si de lo que hablamos es de su interés, pero ¿es eso lo que le conviene a Asturias?

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