jueves, 23 de junio de 2011

No hay simbiosis


El documento en el que la CEOE defiende que los genes pesan más que el esfuerzo o el entorno social en la educación es un ejercicio de coherencia que casi tendríamos que aplaudir, es un manifiesto del sistema económico al que nos dirigimos al que sólo por inercia seguimos llamando capitalismo, aunque ya no tiene nada que ver. Los liberales clásicos creían que la ley de la oferta y la demanda se autorregula muy bien y que una mano invisible en el mercado premia a los emprendedores y castiga a los que fracasan en sus negocios.

Llevado a todos los terrenos de la vida eso terminó en lo que cuenta Charles Dickens en su novelas y en el Crack del 29; una barbaridad, pero ya ni se contentan con eso. Lo cierto es que vamos a un sistema de castas, de estamentos, en el que a unos privilegiados se les permiten todo tipo de sandeces y siguen impunes aunque las empresas que dirigen se arruinen, porque se rescatan con fondos públicos. Pueden, a la vez, exigir recortes de plantilla y subirse sus exageradas retribuciones. No emprenden nada, porque la mitad de la patronal española debe su fortuna a la herencia de sus ancestros (serán los genes) y la otra no produce nada y se enriquece con la especulación del suelo o de la bolsa. No pagan impuestos, evaden en paraísos fiscales, y mientras los trabajadores sufragan las carreteras por las que circula su mercancía, las redes eléctricas que les dan energía a sus negocios, todo, sostienen un sistema al que ellos no aportan nada. No hay simbiosis, hay que desparasitar.



2 comentarios:

Ziklia dijo...

Exactamente las causas por las que comenzó la Revolución Francesa. Pongase a la burguesia entre lso estamentos privilegiados, y et voila!

Lordo dijo...

Ahí es a donde yo quería llegar.