sábado, 23 de julio de 2011

Harry Potter, punto y seguido


Empecé a leer los libros de Harry Potter cuando le dieron el Premio Príncipe de Asturias a J. K. Rowling con la vana esperanza de que, si concedía una entrevista, supiera de qué estaba hablando. Fue en vano, Rowling concede entrevistas con cuentagotas y Oviedo no fue una excepción. Vagué, además, por el Reconquista con un par de volúmenes en la mano por si había posibilidad de que me los autografiara, ignoraba entonces que sus firmas se cotizan a precio de oro en internet y por eso no las ofrece. En todo caso, me leí los libros, me pareció una lectura muy amena para los niños y hasta me compré The Deathly Hallows en inglés cuando se publicó la primera edición. Llevada por fin al cine este verano es hora de hacer balance de su adaptación a la pantalla, de la saga, quiero decir.

Porque con Las Reliquias de la Muerte nunca sabremos a qué atenernos; se trata de una película muy larga partida en dos, por exigencias del guión, pero también y sobre todo por motivos de recaudación. El resultado es que nos encontramos con una primera parte bastante aburrida porque concentra la parte de la trama en la que los tres protagonistas emprenden una huída desesperada a medida que el mundo mágico va cayendo en manos de Voldemort y sus secuaces; en el libro la nula acción se compensa con la pesquisa de qué son las reliquias de la muerte, el pasado de Tom Riddle y, lo más importante, la oscura juventud de Dumbledore. Me gustó cómo se narró en la primera parte el cuento de las reliquias de la muerte, con un teatro de sombras (que es definitivamente, la forma más primigenia de hacer cine) pero siempre lamenté que --tal y como ocurrió con El misterio del Príncipe-- el salto a la pantalla renunciara a mostrar lo relevante de la biografía de varios personajes para centrarse en un romanticismo simplón o escenas de comicidad barata.

Afortunadamente la segunda parte de Las Reliquias de la Muerte no tiene más remedio que lanzarse a acelerar el desenlace final y se hace más entretenida. Particularmente disfruté de toda la secuencia del dragón encerrado en el banco de Gringotts; y también de la batalla de Hogwarts, de su defensa con las estatuas de caballeros enviadas a proteger el puente y del ataque con gigantes y arañas. A esta saga había que pedirle un final que mereciera la pena visualmente y, en parte cumple. Otra cosa es que se haya dejado de lado, sin relevancia alguna en la pantalla, la parte que a mí más me gustó del libro, el tenebroso pasado de Dumbledore, su jugueteo con el, digámoslo así, racismo mágico contra los muggles, su relación con el primer mago oscuro (del que estaba enamorado, porque Dumbledore es gay); y solo llegamos a ver a través de sus recuerdos las virtudes ocultas de Severus Snape. Vale, meter la trama de Dumbledore hubiera obligado a ampliar el metraje, ¿no? Pues no, ya que en la adaptación se cambia y corta donde a uno le place, bien se hubiera podido acortar en la primera parte los episodios de la tienda de campaña de Harry, Hermione y Ron, para introducir detalles de la vida del director de Hogwarts, enseñar solo lo malo hasta la segunda parte y dejar a los espectadores con la duda, hasta el nuevo estreno, de que si no era un cabrón de cuidado el buen Albus.

El desenlace de Harry Potter ha sido entretenido pero lo cierto es que la saga ha ido decreciendo. En mi opinión, la primera película es un clásico del cine infantil, una maravilla para los más pequeños que recoge y renueva grandes tópicos de los cuentos como el niño huérfano que descubre una aventura maravillosa y que plantea muy bien la introducción a la escuela de magia. La reiteración de empezar cada libro con el nuevo curso, la adaptación de escenas escolares al universo de la hechicería, es para mí uno de los principales atractivos de la saga. Harry despierta a la adolescencia en El prisionero de Azkaban, dirigida por Cuarón, con virtud; pero a partir de la cuarta entrega la saga cinematográfica decrece sin remedio porque cada vez le cuesta más adaptar la trama literaria al guión y, peor aún, porque no sabe cómo crecer a la par que sus espectadores, dando un guiño aquí y allí a los que ya les salen pelos, pero sin atreverse a más sin espantar a los más peques. Pero nada de esto importa verdaderamente, lo relevante de Harry Potter no son los libros ni las películas, sino lo que ha crecido alrededor de ellos y ellas.


Admiro a los trekkies norteamericanos porque son unos fans auténticos; pero en el caso de los europeos en general y los españoles en particular me parece que todo es una pose. No crecieron con la serie, su pasión se despertó después, podrá haberse alimentado con reposiciones, ediciones de lujo, rarezas, cómics, libros y películas; pero lo que lo hace genuino es haberlo disfrutado de niño. En el caso de Star Wars (del que participo) es algo distinto, su corpus general se ciñe a una serie de películas que, a trancas y barrancas, pudieron ser vistas por todo el mundo en unas mismas fechas (aún recuerdo cómo vi en la facultad una espléndida versión pirata de La amenaza fantasma antes de que se estrenara en España; Peter Jackson fue más listo y estrenaba cada película de El Señor de los Anillos globalmente a la vez; no por casualidad millones de personas en el mundo madrugaron o pernoctaron para ver casi en directo el final de Perdidos. Pero eso es otra historia). Harry Potter será el primer fenómeno intermediático de la era de internet porque ha sido mundialmente simultáneo en todo tipo de pantallas, a la par que en las estanterías. Y lo mejor de todo; curso a curso, hay una generación de seguidores que ha crecido desde la fascinación infantil por el personaje que entró en Hogwarts a los 11 años; hasta como él, dar los primeros pasos en la edad adulta entre gamberradas. Troll Quotes es un meme de Reddit, que consiste en poner una cita con el nombre equivocado sobre la imagen del personaje equivocado; uno de los más logrados es este:




Pero quizá el mejor ejemplo de cómo han crecido a la vez los personajes de Harry Potter y sus seguidores sea la conversión de Emma Watson en un icono sexual; además de llamar la atención por su insólita semejanza con Richard Dawkins:



Ha sido protagonista de adaptaciones NSFW al photoshop, presa de los paparazzi ávidos de un seno rebelde o un upskirt, uno como el que pedía que firmara este fan:


Claro que también ahí había photoshop; en la imagen original la dulce Emma sí lleva ropa interior. Pero para ver el alcance del universo mágico de Potter y las posibilidades que ofrece la parodia y el homenaje en internet, quizá sea mejor contemplar esta otra imagen, las cuatro versiones de Hermione en cada una de las casas de Hogwarts.


Hoy se hacen chanzas con el noño vampiro protagonista de Crepúsculo gracias a que su personaje también fuera interpretado por el mismo actor que hacía de Cedric en El cáliz de fuego. "Yo soy tu padre" de Darth Vader, el deseo de "Larga vida y properidad" de la tripulación del Enterprise son parte de nuestra cultura popular; nos queda por saber qué todo Potter pasará a formar parte de nuestras conversaciones cotidianas (¿y si fuera un anime?), de guiños y cameos en otras películas y libros, bromas que cambiarán a medida que los seguidores de Potter se hagan con el mundo a medida que envejezcan, porque lo habrán hecho todos a la vez. Eso es nuevo.




3 comentarios:

jesus dijo...

EL QUE NO VE NO GANA

Alguna vez te imaginaste que te pagaran dinero real simplemente
por ver anuncios desde tu casa, en tu trabajo, en una reunión,
bueno en el lugar donde te encuentres, a la hora que quieras.

Si, ahora tienes la oportunidad de pertenecer a la primera
red social donde por cada anuncio que veas se te deposita
dinero a tu cuenta de banco.

Lo unico que tienes que hacer es entrar a:
http://www.pisaygana.com/PP.php?idpersona=5445
Registrate y desde ese momento ya empezaste a ganar.
Recuerda que es la forma más sencilla de hacerte de una lana.
No tardes más porque ya estas perdiendo la oportunidad de ganar.

Registrate y Gana Ya!

piezas dijo...

Pffffff, dinero... Dinero por pertenecer a una ré social, dinero. Esa vulgaridad mundana, dinero. Fijese usted que a mí me ofrecieron dirigir Público una vez que me estaba lló comiendo un plato de macarrones con Rubalcaba y lo rechacé dos veces...

Dinero... Pfffff.

Lordo dijo...

XD, maese, iba a borrar el spam pero el chiste es tan bueno