jueves, 7 de julio de 2011

Mantra de autor


Nosotros somos autores, repetía Víctor Manuel como un mantra en la valoración de la SGAE sobre la trama corrupta que parecía dominar la entidad. Autores, no abogados o contables, por eso no sabían, no podían darse cuenta, escapaba a sus conocimientos todo este tinglado; y es curioso que lo digan porque sólo hasta ayer se consideraban lo suficientemente capacitados para ser juez y verdugo en cualquier materia relacionada con la propiedad intelectual y todo internet; tanto que la Ley Sinde se hizo para que fueran ellos, y no un magistrado, quien decidiera sobre estas cuestiones.

Cabe defender la presunción de inocencia de Teddy Bautista y los otros ocho detenidos hasta el fin; lo que nunca ha sido inocente es la actitud de la sociedad de autores y sus artistas por ser la vanguardia en la lucha por la privatización de las formas de expresión, por la sumisión de los nuevos canales de comunicación al control de las corporaciones.

Cuando Wikileaks reveló los cables diplomáticos de EEUU, la forma que tuvieron de combatir las filtraciones fue obligarles a mudar continuamente de dominios y servidores, hacer que Mastercard o PayPal cancelaran que pudieran recibir donaciones a través de sus servicios; la cesión a empresas particulares de imágenes, melodías, incluso construcciones verbales, es la cadena más firme para atar la libertad de expresión. Poder poner coto a lo inconveniente sin tener que mancharse hablando de inmoralidad o rebelión política, sino con la aséptica excusa de la propiedad ajena.

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