martes, 19 de julio de 2011

Una, pequeñina y galana



Sí que somos bastante distintos en Asturias, tanto que nuestro aniversario de la Guerra Civil no deberíamos celebrarlo ayer, como el resto, sino hoy 19 de julio, que es el día en el que el Coronel Aranda se decidió a hacer de Oviedo el reducto de los sublevados después de mandar a León a los mineros. Espléndida efeméride para este 2011 en el que ya vale, por lo visto, celebrar a la vez una España grande y libre y la patria querida, más pequeñina y galana. De pronto, en esta legislatura, algunos de nuestros conservadores más rancios se han tornado en vistosos asturianistas y con la vehemencia del converso ya acusan de antiasturiano a quien no asienta a todo lo que digan. En el camino se han encontrado con otra especie aún más fascinante, la de los asturianistas de toda la vida que se han conformado con cambiar la llingua entera por una sola palabra, país, que les ha conmovido y les ha saciado lo suficiente. Además se dice igual en castellano, qué versatilidad. No habrá oficialidad pero tendremos taza y media de Santina, fabes y sidra, esfoyaza y filandón. Regreso al futuro.

Reivindicar el orgullo de ser asturiano, sin más, es como presumir de haber nacido con cinco dedos en la mano o con apéndice al final del intestino. No tiene ningún mérito, no es nada excepcional. Sí merecen elogio quienes salen adelante solo con su esfuerzo, superando cualquier obstáculo que le hubiera impuesto la cuna o la vida. Los que lo mucho o poco que tienen lo deben solo a su trabajo. Dignidad frente a orgullo, también va de eso este aniversario.

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