jueves, 25 de agosto de 2011

La burra de Merkel


Que el PSOE está hundido en un pozo muy profundo es tan evidente que deben de saberlo hasta los asesores de la campaña de Rubalcaba; que para salir del pozo hayan optado por escarbar más hondo en vez de asomarse por la superficie nos hace temer por su sentido de la orientación. No es solo que se vaya a aprobar por las bravas una reforma de la Constitución para limitar el déficit del Estado sino que, además, se ha aprobado prorrogar por dos años el encadenamiento de contratos temporales. Supongo que todo se excusará con el recurrido argumento de “calmar a los mercados”. Y ese es el problema, que no se calman. Y no lo harán hasta que alguien les dé una buena bofetada que es como se tranquiliza a un histérico peligroso que amenaza con hacer daño a quienes le rodean. Eso no va a suceder, claro, en esta batalla los estados ya han sido derrotados. Y además se trata de una decisión ya tomada por Merkel, punto redondo, causa finita. El techo de gasto en la Constitución es una reivindicación clásica de la canciller que en Alemania se aprobó en 2009 y funcionará a partir de 2016. Otra convicción inamovible de Merkel era prolongar la vida de las centrales nucleares, hasta que ocurrió el desastre de Fukushima y entonces dio un giro de 180 grados y pasó a abanderar las energías renovables. Estancados como estamos por una política económica miope que insiste en ahogarnos con los límites de gasto y que ha frenado el crecimiento, ¿qué catástrofe tiene que ocurrir para que Merkel se caiga de la nueva burra?


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