martes, 16 de agosto de 2011

Los artistas del hambre


En su cuento Un artista del hambre, Kafka narra la historia de una atracción de circo, un freak enjaulado junto a las fieras cuyo espectáculo se limita a ayunar hasta la extenuación. Antes de morir, el artista confiesa el secreto de su habilidad; realmente nunca encontró una comida que le gustara. En manos de artistas semejantes está la economía mundial y así se explica la perseverancia de esta crisis, claro que a diferencia del relato kafkiano, no son ellos lo que pasan hambre sino los demás. El origen de la crisis está en un dogma ideológico; los mercados se bastan por si solos y no deben ser regulados de ninguna forma. Cuando el sistema quebró, nuestros artistas descubrieron que ese menú ya no era de su gusto y reclamaron la intervención estatal para sostener con fondos públicos sus pufos financieros. Llenas de nuevo las barrigas a cuenta de los contribuyentes volvieron a reclamar austeridad y ajustes. Ahora sí, bien cebados con el erario público podía volver a hablarse de derroche, el de otros, por supuesto. Y llegaron los recortes y el anatema del déficit. Pero la economía sigue estancada y los especuladores han logrado ya echarle mano incluso a Francia. Así que tampoco va a ser eso; habrá que probar un nuevo ayuno de hambre ajena; porque estos son artistas inversos al de Kafka, lo que son es insaciables y no pararan hasta devorarlo todo a su paso. Por eso, por mucho que los mercados se parezcan a un circo, su lugar debe estar en una jaula, con las fieras, y no dirigiendo la pista.

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