martes, 9 de agosto de 2011

Nada que decir


En un reportaje publicado la semana pasada, The Economist ilustraba una imagen de Mariano Rajoy definiéndolo como “the man with nothing to say” (el hombre sin nada que decir) a cuenta de sus nulas propuestas en materia económica más allá de vaguedades y lugares comunes. La mayoría ha interpretado esa definición como una crítica al presidente del PP pero viniendo de una publicación tan ortodoxa como The Economist más bien diría que es un elogio. ¿No es el lema del liberalismo el “dejar hacer, dejar pasar” todo lo que se mueva en los mercados sin control? Dejados a la mano invisible del mercado, a la ley de la oferta y la demanda, a la única lógica del beneficio financiero por encima de todo, hemos llegado a donde estamos ahora. Si hay una gran crisis global ha sido porque durante décadas sólo se ha permitido opinar y gestionar la economía mundial a hombres con nada que decir al respecto. Nada salvo mantener el dogma de que todo se arregla con solo dejar a los mercaderes seguir con sus negocios y menguando al Estado hasta el raquitismo. Creer en una mano invisible que arregla la economía es el equivalente a que un adulto siga creyendo en el Ratoncito Pérez; pero aún desdentados del todo los conservadores se aferran al Papá Noel de los ajustes y una austeridad que ha detenido el crecimiento en Occidente. Son muchos hombres y mujeres en silencio los que están dejando que esto ocurra. También porque la socialdemocracia europea lleva mucho tiempo sin decir nada de lo que se le supone.


No para cualquiera (09-08-11)


No hay comentarios: