sábado, 27 de agosto de 2011

Sólo un mundo es posible


La reforma de la Constitución era un hecho consumado; más dado que resulta muy difícil que algunos diputados del PP o el PSOE reúnan el valor suficiente para sumarse a los 35 que logren pedir un referendo. En teoría esta reforma es un paso hacia la consolidación de un gobierno económico unitario en Europa y eso es positivo; el problema es cómo se está haciendo todo esto. Primero porque los ciudadanos (y la falta de referendo es un buen ejemplo) no están teniendo ni voz ni voto. No es ya que oscuros consejos y burócratas lejanos decidan por ellos mismos; es que todo se aprueba entre Merkel y Sarkozy y el resto solo puede asentir. Además, la política de contención del gasto es solo una teoría que no está funcionando muy bien. Se consolida una única visión de la gobernanza económica que es, precisamente, la que nos ha traído hasta aquí. Mientras se blinda el pago de la deuda a la banca (que parece ser que es de lo que estamos hablando), seguimos sin tener noticias de acciones contra los paraísos fiscales; mejores regulaciones de la especulación internacional; tampoco una feroz lucha contra el fraude. Y esos son los cuernos del toro que nadie se decide a coger. Es por eso por lo que la depresión se estanca y no acabamos de salir de ella. Por fin Europa avanza, pero una Europa que graba a fuego en sus constituciones que sólo hay una economía posible; mientras se deshacen logros sociales y derechos civiles como los tratados de libre circulación. Es la lápida para la socialdemocracia que graba con sus propias manos.


No para cualquiera, 27-08-11

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