martes, 2 de agosto de 2011

Un hado esperpéntico


Como un fatum, un hado, un destino ineludible se dan por seguras dos cosas para la próxima campaña. La primera es que el PP ganará las elecciones, probablemente con mayoría absoluta; la segunda es que, en un cara a cara con Rubalcaba, Rajoy no tiene nada que hacer y sería derrotado por KO en cualquier debate. No sé si ambas, alguna o ninguna de estas dos cosas son ciertas; sí que están ampliamente asumidas como una fatalidad de la que no cabe escapatoria. En la antigua Grecia el héroe era el que se enfrentaba en vano a su destino y todo acababa en tragedia; en la contemporánea todo parece también muy trágico pero lo cierto es que el género genuino español es la picaresca y el esperpento. Dicen que en España nadie gana una elecciones sino que las pierde el contrario, el caso es que el PP posee un cuerpo electoral inamovible, ajeno a escándalos y corruptelas, que acude en bloque a las urnas sin sumar ni restar sus 10 millones de apoyos. Solo la izquierda premia o castiga con la abstención y así decide los comicios. Los próximos estarán marcados por el rechazo a otro hado inevitable, el que dice que los recortes sociales de ZP eran imprescindibles quizá porque la izquierda presume precisamente de que sí hay otra salida. Rubalcaba dice ahora que también se arrepiente de no haber pinchado la burbuja inmobiliaria, pero la verdad es que no hubiera podido, no en plena bonanza cuando el ladrillo hacía sentir inversores hasta a los infelices que hoy más lo lamentan. Es otro hado, pero no trágico, un esperpento.


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