jueves, 22 de septiembre de 2011

El día de la marmota


El último debate entre ZP y Rajoy en el Congreso se cerró con reproches. “Nos deja una herencia envenenada”, dijo. Se acabó ya la teoría de que la crisis era una cuestión de la poca confianza que despertaba ZP y que se arreglaría con el cambio de gobierno. Con la previsión más que certera de que el PP ganará las generales con mayoría absoluta quedan semanas de ir poniendo vendas antes de que sangren las heridas tras el 20 de noviembre. Buena parte del estancamiento de la economía europea se debe a una dogmática política de recortes que ahora se va a acentuar y que en Madrid ya ha levantado a los profesores, allí donde su presidenta se pregunta en voz alta qué fases de la educación deberían dejar de ser gratuitas. Y el que proteste será porque no quiere trabajar dos horas o porque es de la ceja.

¿Cuánto tiempo puede vivir un gobierno de achacar todos sus males al ejecutivo anterior? Una buena temporada, desde luego. El caso de Asturias es paradigmático. Al repartido resultado de las autonómicas le siguieron unas largas negociaciones que retrasaron hasta el filo de las vacaciones de verano la formación del nuevo gobierno. Después hemos tenido unos meses muy entretenidos a cuenta de todo tipo de escándalos, cada día una novedad, y tiene pinta de que este será el programa del show hasta el 20N; y luego ya llega la navidad y los Reyes Magos. Cascos se ha detenido en su particular día de la marmota, pero para los demás la vida ha seguido casi 6 meses. Tres turnos de nada es nada.


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