martes, 20 de septiembre de 2011

El fútbol es así


Todavía queda gente que es indiferente a la pasión por el Real Madrid o el Barcelona, y que, aquí por ejemplo, sea solamente del Oviedo o del Sporting para siempre, a pesar de los pesares y en la categoría en la que compitan. Por supuesto, muchos de los males de los equipos pequeños tienen que ver con cuestiones exclusivamente deportivas y con que la gestión de los clubes, hace décadas, parece que solo es accesible para aficionados a la Cosa Nostra. Pero también últimamente se oyen cada vez más voces reclamando un reparto más justo de la riqueza que genera este deporte y que viene a ser mayormente los derechos televisivos porque han terminado por ser una ventaja añadida para quien de por sí ya es más poderoso que el resto. Metáfora de la crisis, la liga española (que además ahora lleva el nombre de un patrocinador) aburre porque se ha globalizado (en un globo peninsular, eso sí) para dos multinacionales contra las que los negocios modestos no pueden competir. La clasificación de cada año está secuestrada por un bipartidismo exclusivo, que juega a mostrarse como adversarios implacables pero son dos caras de la misma moneda. A veces es tan detestable quien te mete el dedo en el ojo como quien te pisa con una sonrisa; hay quien ni Mou ni Guardiola, no nos representan.

Finalmente, nos queda el consuelo de los éxitos en campeonatos europeos o mundiales de la selecciones de fútbol y de baloncesto. Metafórico también que eso llegue gracias a la pública, perdón; a la roja, perdón; lo que sea.


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