sábado, 3 de septiembre de 2011

Good bye Transición


Para tratar de explicarnos los beneficios de la reforma constitucional que se aprobó ayer, los portavoces habituales del establishment han vuelto a recordarnos que se trata de un acuerdo entre el PP y el PSOE y que, por tanto, cuentan con la legitimidad de la mitad del electorado. A veces ese argumento cuela, pero en esta ocasión será difícil. Primero porque se trata de una reforma que no solo no formaba parte del programa socialista, sino que se habían opuesto explícitamente a ella en varias ocasiones. Se hace además en un periodo preelectoral inminente, sin que el PP (que sí la ha defendido) tenga que someterla a las urnas. Las urnas, qué espanto; se ha hecho todo los posible por evitar que la reforma se votara en referendum, no vaya a votar la gente alguna inconveniencia.

En Good Bye Lenin, un joven de la RDA crea una ficción para su madre, delicada del corazón, tras la caída del muro de Berlín, para que no tenga que afrontar la reunificación y siga viviendo la ilusión de una Alemania comunista triunfante. Desde hace un tiempo, pero más desde ayer, ese establishment y los dos grandes partidos se ha propuesto mantener la fantasía de que la idílica Transición que se narran unos a otros sigue en pie; y ya no es cierto. El PP se dispone a lograr una mayoría absoluta por incomparecencia del adversario y se equivocará si piensa que cuenta con un respaldo mayor que el de la desproporcionada representación que conseguirá. El PSOE cree que bastará con volver a reinventarse; pero ya no será suficiente.

No para cualquiera (03-09-11)

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