jueves, 1 de septiembre de 2011

Los ricos españoles


Que algunos ricos en Estados Unidos, luego en Francia y en también en Alemania, hayan reclamado que su contribución al Estado vía impuestos sea mayor, hace más estruendoso el silencio de los ricos españoles. Pero, ¿quiénes son nuestros ricos? En esos otros países puede que los ricos sean conocidos, dirigen empresas notables y no ocultan su fortuna. En España solo podemos hablar de especulaciones (en todos los sentidos de la palabra); con la cuarta parte de nuestro PIB en la economía sumergida, todo nos hace sospechar que aunque aumentaran su contribución al estado no sería al nuestro sino a otro, algún paraíso fiscal en medio del océano o las montañas de centroeuropa. Cospedal se opuso a la idea, o a la de recuperar el impuesto de patrimonio porque “todos saben” que, al final, no lo pagan y añadió que cobrar más a los ricos crearía más desempleo, un millón más de parados. Cospedal consagra que es inútil intentarlo, que la responsabilidad social solo compete a las rentas moderadas. El Estado (los hospitales, las escuelas, algunos de los sueldos de la propia Cospedal) no van con ellos. Claro que Cospedal es rica y quizá se dio por aludida. Sabemos también de Amancio Ortega y Zara, y de las condiciones de esclavitud en sus talleres de Brasil. Sabemos de Botín (un apellido que es genio del idioma) y las millonarias cuentas en Suiza que se remontan a la Guerra Civil. ¡Ah, la guerra! Seguramente en el reparto de sus despojos nacieron muchas grandes fortunas de hoy, pero hablar de eso es tabú en España.

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