jueves, 6 de octubre de 2011

El violín de Tamariz



Los trucos de prestidigitador se logran porque la mano es más rápida que el ojo, sobre todo si se consigue distraer la mirada hacia donde le convenga al mago que miremos. El número de los recortes y los impagos del Principado a empresas proveedoras hace preciso que la televisión autonómica se ponga en el primer plano mientras se hace desaparecer al fondo del escenario los problemas de trabajadores y servicios que afectan directamente al estado del bienestar; pagos a servicios geriátricos, suministros clínicos, escuelas infantiles que dependen de ayuntamientos… Mientras, domina la escena un truco de magia espectacular que consiste en luchar contra la crisis creando más paro, con 800 personas lanzadas a engordar las listas del desempleo. Desaparecerá el “improductivo” gasto que dicen que suponen esas nóminas y, consecuentemente, también el que producen, porque son 800 personas que comen todos los días, y aquí compran el pan, y toman sus copas cuando salen y pagan aquí, en Asturias, la luz y el agua, aquí generan consumo.

Pero no merece la pena tratar de buscarle lógica, la magia es así y hay que aceptarla como viene. Si la patronal y los sindicatos denuncian que hay impagos, el presidente lo niega y les acusa de mentir porque, como buen hechicero, no va a revelar sus secretos y no quiere quitarnos la ilusión. Hasta los vehículos de funcionarios técnicos que usan en su trabajo se han hecho desaparecer como “coches oficiales”. Y suena Juan Tamariz imitando a un violín, nanoniano… ¡tachán!


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