sábado, 8 de octubre de 2011

Los tirantes no aprietan


Dicen que la crisis y los zarandeos de la deuda han servido al menos para favorecer las exportaciones españolas. Algo debe haber porque el movimiento de Occupy Wall Street que acampa estas semanas en las cercanías de la bolsa neoyorquina está claramente inspirado por el autóctono 15-M y, con muchos matices, y simplificando mucho, comparten un mismo mensaje esencial, que ya está bien de hacer pagar a la gente los pufos de una casta privilegiada de especuladores. Obama se ha mostrado comprensivo con estas protestas pero al mismo tiempo ha urgido a Europa a arreglar un problema de estancamiento que se pudre y para el que los líderes comunitarios ya preparan una nueva solución: recapitalizar la banca. No será la primera, sino la segunda ocasión en muy pocos años en los que se exprime a los ciudadanos para reflotar al sistema financiero, y el caso es que seguramente es necesario pero la cuestión es ¿también ahora van a regalarles el dinero o se exigirá algo a cambio? Parece lógico que ante la necesidad de inyectar fondos públicos a una corporación se pida como condición imprescindible la marcha de sus gerentes sin ningún tipo de indemnización; y en algunos casos la puesta en marcha de procesos penales en los tribunales. Todo lo contrario de lo que estamos viendo aquí con algunas de cajas de ahorro, a las que estamos reflotando mientras los directivos que las hundieron se van para casa con finiquitos que se cuentan por decenas de millones de euros. No se aprietan el cinturón los que siempre visten tirantes.


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