martes, 11 de octubre de 2011

Ni cañones ni mantequilla


Cualquiera que haya estudiado unas nociones de economía conoce la teoría de Cañones y mantequilla, que imagina un país que sólo puede producir esas dos cosas y las posibilidades de combinar ambas, para explicar la gestión de recursos escasos. En Asturias hemos conocido una reinterpretación de esta teoría que propone dos opciones, cerrar la televisión autonómica o cerrar hospitales, de producir no dicen nada, porque de momento este gobierno está centrado en la destrucción nada más. Es además, una disyuntiva falsa porque de ningún modo se puede comparar el gasto que genera la televisión con el coste que supone poner en marcha un hospital; pero es que además el gobierno asturiano ya está recortando prestaciones sociales, al no pagar los suministros médicos, o las escuelas infantiles en ayuntamientos. Lo cierto es que no fabricamos mantequilla y además se usan los cañones para disparar contra el propio pueblo.

El caso es que para cerrar la TV hay que modificar dos leyes, en Asturias y en el Congreso, y no hay posibilidad de hacerlo. Sí se puede asfixiar a sus empleados no pagando sus salarios para que cunda la desesperación porque hay gente para la que el miedo es su negocio y se frota las manos pensando en el arrasado solar que va a dejar y sobre el que edificará nuevas construcciones. Acabada la burbuja inmobiliaria, recalifiquemos a las personas como antes se hacía con los terrenos. De aquella también se estilaban lemas falsos, como que si los pisos eran caros es porque la gente podía pagarlos.

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