sábado, 22 de octubre de 2011

Otros terrorismos


Ahora que parece que ETA se acaba definitivamente podemos congratularnos un rato, pero después debemos seguir señalando con el dedo, porque aún hay otros terrorismos que nos atenazan. Siempre habrá la posibilidad de que haya un atentado de corte fundamentalista religioso o de algún grupúsculo extremista de extravagantes ideologías; pero esos, en general, están más o menos cercados por las fuerzas de seguridad. No, el terrorismo que hoy supone una mayor amenaza para la ciudadanía es el económico, el que pretende imponer sus condiciones laborales o sociales por la fuerza de la extorsión financiera. No pone bombas ni dispara balas, pero sí causa muertos, por el hambre o la avaricia desmedida. En España, donde se dan cifras de siniestralidad laboral insoportables, se han dado al menos dos casos recientes en los que se ha arrojado a las puertas de un hospital a un trabajador mutilado mientras el patrón huía en coche porque no lo tenía contratado. Y es aquí y ahora, en un país con 5 millones de parados y amenazado por graves recortes en salud y educación, donde la CEOE no da tregua y exige más facilidades de despido y devaluar el derecho a la huelga. Dada la extrema precariedad del mercado laboral español que se ha vivido incluso en época de bonanza ¿a qué viene todo esto? Primero a que el terror y el miedo al paro nos harán aceptar cualquier condición de miseria para sobrevivir. Pero también porque la patronal sigue empeñada en desplazar al trabajo como eje de la economía. Es más rentable especular con un terreno o activos financieros que producir algo tangible. Y eso es lo que ha hundido al mundo.


No para cualquiera (22-10-11)

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