martes, 4 de octubre de 2011

Para qué arde el Reichstag


Quién quemó el Reichstag en 1933 es aún un misterio sobre el que los historiadores debaten. Para qué sirvió ese incendio es una cosa bastante clara, tras el fuego Hitler (que tenía mayoría, pero no suficiente) culpó a los comunistas, declaró el estado de emergencia y pudo desmontar desde la cancillería los últimos resortes democráticos de la república de Weimar y avanzar hacia la dictadura. Aquí, en la Asturias de 2011, se está fraguando el colapso de empresas proveedoras del sector público --con impagos que ya afectan a los salarios de alrededor de un millar de personas-- con un origen que no está nada claro pero cuyas consecuencias son más que evidentes, provocar un estado de alarma que justifique derivar actuaciones sanitarias al sector privado, introducir la lógica de la competencia empresarial en la educación pública y, en términos generales, presentar como insostenibles los bienes comunes para legitimar que pasen a manos de particulares.

El partido en el gobierno de Asturias siempre ha esgrimido un fantástico enemigo externo al que señalar si se topa con algún problema, si le cuesta formar un ejecutivo es cosa del contubernio de la Zoreda, el pacto del duernu que, como se demostró en el Principado y en Gijón, era inexistente. Ahora, para descalificar las noticias de los impagos la conspiración tienen que aumentar sus miembros, ya no sólo están el PP y el PSOE, también los sindicatos, y la patronal y también la prensa, todos, todos confabulan. Y a la ausencia de pan la llaman pasteles.


No hay comentarios: