jueves, 27 de octubre de 2011

Parte y reparte


Para repartir entre dos una tarta redonda podríamos calcular con precisión el diámetro y luego dividirla en dos partes iguales. Pero nadie llega a los postres con escuadra, cartabón ni compás; por eso, de toda la vida, el método más equitativo es que uno de los comensales corte por donde mejor le parezca y que sea el otro el que elija luego la mitad que más le guste. Así el primero se cuida mucho de repartir con justicia para no perjudicarse a sí mismo. Hasta el refranero reza que el que parte y reparte se lleva la mejor parte y eso no puede ser. Pero precisamente esto es en lo que hemos caído en la gestión de la crisis y por eso no para de crecer la indignación.

El origen de la recesión está en la especulación financiera y aún hoy los mayores problemas de Europa se deben a los bancos; es a ellos a los que se va a recapitalizar mientras con un descaro obsceno se exige a la ciudadanía que sufra recortes en educación, sanidad y derechos laborales. La misma mano que tiene el cuchillo por el mango está escogiendo la parte más grande de la tarta. La comparencia del pasado lunes del consejero de Economía asturiano, José Manuel Rivero, cuando habló de reducir los salarios en los talleres de empleo es muy descriptiva. Cuando afirmó que 1.077 euros “no voy a decir que sea excesivo”, está sugiriendo que sí lo es; pero se justificó añadiendo que si se reduce tocan más a repartir. Puestos así, seguro que si todos los miembros del gobierno se bajan el sueldo a mil euros tocamos a mucho más en todo el Principado. Mientras, los sueldos de los consejeros de la banca no dejan de crecer, aun con pérdidas. Vaya gula.




*La foto, obra atribuida a Bansky en Occupy London.

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