miércoles, 26 de octubre de 2011

Rubalpuntos y el lado oscuro


Que los principales partidos políticos suelen entrar en las redes sociales como un elefante en una cacharrería no es ninguna novedad. La ignorancia supina de los principales próceres en esta materia les hace asociar el numerito de 2.0 con novedad o innovación o modernidad o algo así, cuando de lo que se trata es de interacción, de un medio de comunicación en el que por primera vez el receptor también es emisor, en el que la respuesta de la audiencia a lo que se presenta es inmediata y además se produce en pie de igualdad. Es por eso por lo que con más frecuencia acaban escaldados de alguna metedura de pata, por decir una inconveniencia, antes que por lo que ellos suponían que iba a ser este invento, un lugar perfecto para repetir eslóganes.

Primero fue el #prostituit del Partido Popular, que acabó con reprimendas incluso de las redes sociales que les advirtieron de que podían incumplir los términos de uso. Ayer llegó el programa de puntos de la campaña de Rubalcaba y la chanzas no cesaron. Viene a repetir los mismos errores que el PP pero, en esta ocasión, hay algo más.

El Psoe vive como un drama tener un electorado mucho más exigente que el de sus rivales. Incluso en sus peores momentos el PP apenas reduce su número de votos y oscila siempre alrededor de los 10 millones; mientras que los socialistas tienen su techo en los 11; y un suelo que podría llegar a 7 millones o quizá bajar aún más el próximo 20 de noviembre. La explicación del comportamiento del votante conservador podemos verla otro día; la del progresista se debe a que encuentra una incongruencia grave entre lo que dicen los candidatos del partido y lo que hace efectivamente, especialmente en materia económica.

Los líderes socialdemócratas, y no solo los españoles, no se han cansado de decir que esta crisis es un quebranto de los valores neoliberales, que lo que ha fallado es el fanático dogmatismo del laissez faire, y es cierto. Una y otra vez repiten que se trata de que la política, en el mejor sentido de la palabra, recupere su predominancia sobre una economía guiada exclusivamente por el beneficio a costa de lo que sea. Y, sin embargo, ¿qué propone este programa de puntos? ¿no es un remedo de las campañas de captación de clientes de las entidades financieras? Traiga aquí su nómina y le regalamos una vajilla; si abre aquí un depósito le regalamos una pantalla de plasma o el iPad 2.

La idea vertebral de la socialdemocracia contemporánea era que se podían corregir los desmanes del libre mercado desde dentro; funcionaremos en un modelo capitalista, pero desde el Estado nos ocuparemos de los desequilibrios para mantener el bienestar social. Pero, al final, han cedido a un modelo económico global que ha arrollado a los estados y que escapa a cualquier control.

Quizá se entienda mejor con una metáfora, una sencillita no les vaya a doler la cabeza. Es la historia de Darth Vader en La Guerra de las Galaxias. El prometedor Anakin Skywalker estaba destinado a traer el equilibrio a la fuerza (por cierto, la fuerza era el lema de la Federación Socialista asturiana en las últimas elecciones autonómicas) pero acaba siendo seducido por el lado oscuro. En el duelo final con Obi Wan Kenobi, en el volcánico planeta Mustafar, después de ser derrotado, mutilado y quemado por la lava --lo que le obligará a llevar el siniestro traje oscuro de Darth Vader--su antiguo maestro se lamenta: "tu eras es elegido, se supone que ibas a destruirlos, no a unirte a ellos".

Y eso es lo que le están diciendo al Psoe sus renuentes votantes, es el mensaje que le claman en silencio mientras se dirigen a la catástrofe electoral. No se desanimen, al final del todo Darth Vader regresa al bien; claro que después de décadas al servicio del imperio y cuando ve la agonía de su hijo Luke a manos de Palapatine. Ya veremos.

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