martes, 1 de noviembre de 2011

Conciencia clara


En realidad es del todo indiferente el contenido verdadero del programa electoral del PP que estos días se dosifica a cuentagotas con textos vagos. No es relevante. Rajoy lleva años defendiendo la política de ajustes que Merkel ha impuesto al resto de Europa y que ha terminado por hundir el continente e, incluso, detener la propia economía alemana, que ya tiene mérito. Es bastante probable que, antes o después, por la fuerza de la necesidad o por un cambio de gobierno en Berlín, o París, o los dos a la vez; Europa gire a una política de estímulo que realmente relance la economía. Como en el fondo el PP es un partido nihilista podrá asumir las nuevas tesis sin recato (y para gran vergüenza del PSOE que habrá quedado como el recortador de esta historia) aunque tenga que desmentirse a si mismo.

Hay otras cuestiones en las que no cambiará; habrá reducción de derechos laborales (desde salarios a la negociación de convenios colectivos) y también merma de la sanidad y la educación públicas a través de conciertos y privatizaciones. Medidas así --es evidente que el abaratamiento del despido no ha facilitado crear empleo-- no tienen ninguna repercusión eficaz sobre el crecimiento, pero no se toman por un criterio económico sino ideológico. Se trata de forzar a los trabajadores a asumir cualquier condición laboral por pura supervivencia y de poner freno a la movilidad social; para que todo siga en manos de quienes siempre ha estado. Porque la gran mayoría de la patronal española no ha emprendido jamás nada y tiene lo que posee por herencia. Y es que la izquierda ha olvidado la conciencia de clase, pero la derecha no. La tiene clarísima.


No para cualquiera (01-11-11)

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