sábado, 19 de noviembre de 2011

Reflexión para el mañana


La lógica y la inercia llevaban a que escribir un artículo en la jornada de reflexión llamara a la participación ciudadana y celebrar, sea cual cual sea, el resultado de los comicios; pero ya no se puede mantener esa ficción. No por lo que vaya a salir de las urnas, una más que previsible victoria abrumadora de Mariano Rajoy que tendrá toda la legitimidad del mundo, si no porque los acontecimientos de los últimos meses nos llevan a poner seriamente en duda que los pueblos de Europa se gobiernen a sí mismos. En Grecia y en Italia ya se han formado ejecutivos tecnócratas que no han sido elegidos mediante sufragio; los presupuestos de Irlanda son conocidos antes por los diputados de Berlín que por los ciudadanos a los que afectarán en la isla. Ayer la deuda de España sufrió un ataque de terrorismo financiero que disparó su prima de riesgo por encima de los 500 puntos; Rajoy, más que probable presidente, no ha contado a los ciudadanos españoles sus planes pero sí dice que ha tratado de hacerlos llegar a París y a Berlín. Ahora la política económica no se proyecta pensando en el bienestar común si no que, con todo descaro, se admite que tiene como único objetivo “calmar a los mercados”. Lo que tantas décadas costó construir, un sistema educativo y de salud público y libre para todos, puede verse aniquilado en cuestión de semanas para satisfacer a un grupo anónimo de especuladores que no producen ni crean nada, si no que incrementan su riqueza sobre las apuestas de activos financieros artificialmente elaborados por la banca y las bolsas. Aprovechemos para reflexionar, pero no sobre lo que pasará mañana, si no sobre qué nos depara el mañana.

No para cualquiera (19-11-11)

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