sábado, 10 de diciembre de 2011

Azkabank


En el mundo mágico de Harry Potter no todos los magos son buenos; los que son malos son recluídos en una prisión especial, Azkaban, aislada en medio del mar entre poderosos hechizos. Aunque Rajoy ya dijo que no tiene una varita mágica para solucionar la economía, sí que algún conejo debe guardar en la chistera porque aún no ha confirmado nada concreto sobre sus planes para resolver la crisis. No los ha dicho, al menos a la ciudadanía; sí a Merkel y a Sarkozy, además de al secretario del Tesoro de EEUU. En medios como el Wall Street Journal se especula con que Rajoy cree un banco malo, el Azkabank de las finanzas españolas, donde se encerrarían todos los activos tóxicos e hipotecarios para librar de su lastre a bancos y cajas nacionales. El problema es que el banco malo no se crea por arte de magia sino que tiene que pagarse con fondos públicos para que el sector privado financiero se vaya de rositas, con sus bonus, sus prejubilaciones multimillonarias y esas cosas de los brujos de la pasta. Si es así, será de verdad un espectáculo ver con qué sortilegios se explica que se sufrague directamente a los banqueros mientras se asegura a la población que debe sufrir recortes en sanidad, en educación, en salarios y en derechos laborales. Tiene truco que se asuma que el hecho de que el PP haya ganado con mayoría absoluta a pesar de no explicar apenas su programa se haga equivalente a un cheque en blanco; o que se impongan tremendos sacrificios a la gente por “haber vivido por encima de sus posibilidades”, cuando en realidad se les está haciendo pagar por los caprichos de los más
pudientes.


No para cualquiera (10-12-11)

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