martes, 6 de diciembre de 2011

Bomba desenterrada


En Coblenza, a orillas del Rhin, tuvieron que desalojar este fin de semana a casi la mitad de su población, a 45.000 personas, porque en unas obras se encontraron con una bomba de la IIGM sin detonar. Es lo que tiene vivir en un continente con tanta historia a la espalda como Europa. Durante siglos, los campesinos de Córdoba pudieron aprovisionarse de hierro para sus aperos recogiendo los restos de las armas perdidas en la batalla de Munda, que César le ganó a Pompeyo. Imposible reciclaje y mucho más peligro tienen las bombas del sigo XX , claro está. Y lo malo es que no todo lo que desenterramos son armas, aunque sí puede ser explosivo. Las crisis, que ya ha derivado en recesión en Europa, empieza a despojarnos de los primeros barnices de civilización.

Alemania se resiste a políticas de estímulo y a los eurobonos porque la inflación es un temor que tienen enterrado a muy poca profundidad desde los años 30; mientras promueve argumentos populistas que tratan de explicar la crisis por el carácter perezoso y manirroto de los países de la periferia como si fueran ajenos al ahorro. Pero lo cierto es que, hasta 2007, España tenía superávit en sus cuentas públicas. No se ataca a los verdaderos culpables de la crisis, y mientras se atemoriza a la población con recortes draconianos; gente que muere vagando de hospital en hospital en Cataluña, y parados que quedan en un limbo burocrático, sin tarjeta sanitaria en Galicia y Murcia. El euro sin unión política es una bomba que amenaza con estallarnos en tiempo de peligro, pero no menos que la política haya abandonado su interés por proteger a la ciudadanía para satisfacer primero a los extorsionadores mercados.


No para cualquiera (06-12-11)

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