sábado, 24 de diciembre de 2011

Cascos platónico


Fue emocionante y muy romántico escuchar al presidente del Principado, Francisco Álvarez Cascos, ofrecer un pacto de amor a la oposición en sede parlamentaria en aras de la gobernabilidad ahora que ha presentado un proyecto de presupuestos. Sin duda inspirado por Love Story, Cascos interpreta que amar es no tener que decir nunca lo siento porque los pactos que ofrece son un todo o nada que se acepta sin rechistar en bloque, sin posibilidad de exigir explicaciones; un amor loco, una cita a ciegas en el cuarto oscuro. Cascos ofreció su amor al PSOE pero a nadie se le escapa que es su anterior partido con quien haría mejor pareja. Pasa que Cascos y su Foro son en realidad la media naranja del PP asturiano, porque literalmente está compuesto por la mitad de sus simpatizantes y cargos hasta hace un año; y en un sentido platónico son entes que anhelan volver reunirse en un solo cuerpo como fueron antaño. Pero tienen demasiado reciente la pulsión de la ruptura y en el fondo de su corazón saben que el reencuentro acabaría con la asimilación de uno de ellos hasta su desaparición; reducidos a polvo, más polvo enamorado. Todo podría encaminarse si se llega a un entendimiento en el ayuntamiento de Oviedo donde PP y FAC han llegado a retarse a batirse en la calle; si no es posible siempre nos quedará Gijón. Porque el amor, muchas veces, es renuncia; y si Cascos no es capaz de llegar a pactos con nadie para gobernar Asturias quizá debería imitar al icónico Rick de Casablanca y apartarse para que la patria querida pueda vivir mejor aunque sea lejos de él. Tócala Sam. Pero que no lo llamen amor si lo que quieren decir es sexo.


No para cualquiera (24-12-11)

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