sábado, 31 de diciembre de 2011

Criogenizados





Cuando se habla de congelaciones en los sueldos de los funcionarios y también en el mísero salario mínimo interprofesional español supongo que la mayoría piensa en metáforas de invierno y frío, algo así como si el avaro Scrooge del cuento de Dickens no solo hubiera pasado una espléndida madrugada de Nochebuena durmiendo a pierna suelta sino que, además, se habría topado con que el nuevo gobierno le ha nombrado ministro o secretario de estado de las navidades pasadas, presentes y futuras.

Yo es que he visto mucha ciencia-ficción, quizá demasiada, y al oír de congelados pienso en la criogenización, que es esa suspensión temporal de las constantes vitales a la espera de un tiempo mejor en el que puedan curarnos alguna enfermedad o para realizar un viaje sideral de distancias inconcebibles y llegar como después de una siesta. En el relato fantástico de la patronal y los conservadores sobre la crisis todo tiene sentido porque, según ellos, hemos llegado hasta aquí por vivir por encima de nuestras posibilidades y derrochar sin freno con los sueldos mileuristas. Así que todo queda criogenizado hasta un tiempo más amable cuando se recupere la economía. El caso es que los precedentes nos hacen desconfiar porque el salario mínimo español siempre ha sido el más bajo del continente incluso cuando íbamos a ser la octava potencia y nuestro cuerpo de trabajadores públicos es mucho menor que el de los países avanzados a los que nos gustaría parecernos. Un escalofrío, al fin y al cabo nos estamos congelando, nos recorre el cuerpo al pensar que todo este ajuste no nos va a llevar a un lugar seguro, que no habrá remedio al despertar, que quieren que incubemos un alien.


No para cualquiera (31-12-11)

1 comentario:

Anónimo dijo...

pendejo me hiciste perder el tiempo puto